sábado, 30 de julio de 2016

Las pensiones serán públicas o no serán

La desastrosa gestión del sistema público de pensiones del Gobierno de Mariano Rajoy ha creado una alarma social sobre el futuro de las mismas. Preocupación aprovechada por los publicistas que hablan o escriben a sueldo de las entidades financieras para vender la idea de las 'pensiones privadas'. A estas alturas, ¿hay alguien que todavía se fíe de la solvencia de los bancos?
 Las pensiones serán públicas o no serán.



Ahorrar es una actitud tenida por virtuosa por los diversos códigos morales que informan el comportamiento humano. El hecho de que una persona procure ahorrar algo de dinero con vistas a procurarse mejores condiciones de vida en su vejez no es una novedad. Ahorrar con esta finalidad lo hacían ya nuestros abuelos. Los más humildes guardaban las escasas monedas de plata que podían reunir en un calcetín, debajo de un ladrillo o en cualquier otro escondrijo seguro. Quienes tenían mayores posibilidades de reunir un pequeño capital depositaban sus ahorros en un banco.

Lo que a nadie en su sano juicio se le ocurría era denominar a eso un “plan de pensiones”, expresión que supone un abuso de lenguaje y concepto. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua dice al respecto:

pensión. (Del lat. pensĭo, -ōnis): Cantidad periódica, temporal o vitalicia, que la seguridad social paga por razón de jubilación, viudedad, orfandad o incapacidad.

En efecto, es el Estado, a través de la Seguridad Social, el pagador de pensiones por razón de las diversas modalidades de protección social derivada de criterios de solidaridad, justicia social o evitación de conflictos. Y en cualquier caso, en cumplimiento del mandato de la Constitución Española que, en su artículo 50, dice:

Los poderes públicos garantizarán, mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad. Asimismo, y con independencia de las obligaciones familiares, promoverán su bienestar mediante un sistema de servicios sociales que atenderán sus problemas específicos de salud, vivienda, cultura y ocio.


Quien viene obligado por la lógica de las cosas a cumplir este mandato constitucional el el Estado, representado por el gobierno de turno. Y no por los bancos, cuya 'misión', como dice el lenguaje corporativo de moda, no es precisamente el de cumplir una finalidad social. En el mejor de los casos, es decir, suponiendo que no quiebren, los bancos se limitan a pagar intereses (en este momento prácticamente nulos) sobre los capitales depositados en sus cajas. Un ahorro privado nunca será una pensión, lo que no obsta para que, quienes todavía sean tan valientes —o tan ingenuos— como para confiar a estas alturas en los bancos, ahorren con vistas a la vejez.

¿Cuánto hay que tener ahorrado para afrontar la jubilación? Un estudio realizado por Deustsche Bank estima que es preciso contar con unos 100.000 euros. Un patrimonio de esta cuantía tan sólo nos permitiría complementar la pensión (calculando una rentabilidad anual del 4% y una esperanza de vida de 87 años en el caso de los hombres y 90 años en las mujeres) en las siguientes cantidades:

• Hombres: 457 euros mensuales
• Mujeres:   387 euros al mes

Cantidades que habría que ajustar a la inflación.

Estas rentas, que tampoco son como para tirar cohetes, suponen disponer de una capacidad de ahorro de 6.000 euros al año. Ahora bien, ¿cómo podrían ahorrar esa cantidad aquellos que ni siquiera los ganan? Habría que preguntar por sus métodos de ahorro a las personas desempleadas o empleadas en precario que malviven en España con ingresos anuales inferiores a 6.000 euros anuales.


En definitiva, confiar la supervivencia material durante la tercera edad a los bancos, como pretenden hacernos creer los vendedores de opinión que hablan o escriben a sueldo sería un verdadero suicidio no asistido. Las pensiones sólo pueden ser públicas, o no serán.





viernes, 15 de julio de 2016

Nice, Kaboul, London: Je suis épuisé, révolté..





Tras los atentados contra la revista satírica de Charlie Hebdo y un supermercado de comida judía en enero de 2015, y la matanza del pasado noviembre en París en la que murieron 130 personas, el terror yihadista ha vuelto a golpear Francia en el día de su fiesta nacional. Al menos 84 personas han fallecido en Niza en una horrenda carnicería mecanizada.

Poco antes de las 23.00 del jueves, un enorme camión blanco ha arrollado a una multitud durante los festejos del 14 de julio. El vehículo se ha lanzado a gran velocidad —"a unos 90 kilómetros por hora", calcula la policía— y dando volantazos para avanzar en zigzag de forma mortífera en el paseo marítimo de Niza contra los centenares de personas que asistían a un espectáculo de fuegos artificiales. "Los cuerpos volaban como si fuesen bolos", ha señalado un testigo. La cifra provisional de víctimas es de 84 muertos y 202 heridos, 52 de ellos en estado crítico. La masacre cesó cuando la policía consiguió abatir a tiros al conductor. El Estado Islámico ha reivindicado el atentado.  

23 de julio: Suma y sigue el horror. La población de Munich se estremece por un tiroteo en sus calles que ha dejado diez muertos. Y en Kabul, un ataque suicida contra una manifestación pacífica en la capital de Afganistán ha causado al menos 80 muertos y 231 heridos. La mayor parte de las víctimas son de la minoría Hazara, de la rama islámica chií, quienes eran los organizadores de la marcha. 

El ataque ha sido reivindicado por el autodenominado Estado Islámico (ISIS). A través de la agencia Amaq, vinculada al grupo yihadista, el ISIS ha indicado que "dos combatientes detonaron cinturones con explosivos entre una concentración de chiíes en la zona de Dehmazang en Kabul".


En Afganistán, el conflicto se ha cobrado en lo que va de año más de 5.000 víctimas civiles, entre muertos y heridos, ante el avance de los talibanes.


Londres, 22 de marzo


Un hombre que conducía a gran velocidad un vehículo todoterreno ha arrollado a varias personas en el puente de Westminster; en pleno corazón de Londres. El hombre ha estrellado el vehículo contra una verja y a continuación ha apuñalado a un agente de policía que hacía guardia en el Parlamento británico. Llevaba dos cuchillos.

Cuatro personas han muerto en el ataque; entre ellos, el agresor. Las otras tres víctimas mortales son el policía apuñalado y otras dos personas que fueron arrolladas en el puente. Una de ellas, Aysha Frade, de 43 años y oriunda de Galicia. Hubo, además, 40 heridos.

El Estado Islámico (ISIS) se ha atribuido la autoría del atentado a través de un comunicado por Amaq News. 



31 de mayo, 2017

El terror golpea de nuevo la capital afghana. Al menos 80 muertos y 350 heridos por un camión bomba en el barrio diplomático de Kabul