sábado, 21 de marzo de 2015

Los destructores de la felicidad

...Que todos los hombres son, por naturaleza, igualmente libres e independientes y tienen ciertos derechos innatos, de los que, cuando entran en estado de sociedad, no pueden privar o desposeer a su posterioridad por ningún pacto, a saber: el goce de la vida y de la libertad, con los medios de adquirir y poseer la propiedad y de buscar y obtener la felicidad y la seguridad...


Como hay gente para todo y días para todos los gustos, el 20 de marzo, ha sido declarado por la ONU como Día Internacional de la Felicidad. La cual, decían los antiguos, consiste en la ausencia de dolor. Es un concepto que contiene amplios matices en los que no entraremos hoy, pues es ardua cuestión. También se ha dicho que las cosas buenas de la vida, las que contribuyen a hacernos felices, no cuestan dinero. De manera que es a los individuos a quienes compete buscar su felicidad.

Pero, a la hora de la verdad, hay demasiadas trabas sociales que se oponen a la felicidad. Por lo que ésta se convierte en una utopía, es decir, la situación en la que desearíamos encontrarnos si cesaran las causas que llevan a vivir en su antagónico: la infelicidad del momento presente. Algo que sí puede definirse a partir de la propia experiencia.


La institución política del Estado no puede garantizar la felicidad individual, pero el individuo que vive dentro de su ámbito tiene derecho a ser protegido para que nada, ni nadie, entorpeza su derecho a buscar su propia felicidad. Este es un viejo principio formulado por primera vez en 1776. La guerra de las colonias inglesas en América del Norte contra la metrópoli consagró los principios del derecho natural en los diversos textos de corte constitucional que sirven de prolegómenos a la declaración de independendencia de los Estados Unidos de América. El 12 de junio de 1776 la Declaración de Derechos del Buen Pueblo de Virginia afirma en su artículo I:

Que todos los hombres son, por naturaleza, igualmente libres e independientes y tienen ciertos derechos innatos, de los que, cuando entran en estado de sociedad, no pueden privar o desposeer a su posterioridad por ningún pacto, a saber: el goce de la vida y de la libertad, con los medios de adquirir y poseer la propiedad y de buscar y obtener la felicidad y la seguridad.


De esta manera, el Bill of Rights de Virginia realiza la primera formulación expresa de los derechos, entonces llamados del hombre y que hoy resulta más acertado decir de la persona: vida, libertad y búsqueda de la felicidad y seguridad (life, liberty and pursuing happiness and safety), de los que hace derivar otro derecho fundamental, el de la resistencia política frente a todo gobierno que no los garantice, explicitado en su artículo III:

que cuando un gobierno resulta inadecuado o es contrario a estos principios, una mayoría de la comunidad tiene el derecho indiscutible, inalienable e irrevocable de reformarlo, alterarlo o abolirlo de la manera que se juzque más conveniente al bien público.


 
Sobre este punto es mucho más precisa la Declaración de Maryland (1776), cuando declara en su artículo IV:

La doctrina de la no resistencia al poder arbitrario y a la opresión es absurda, es propia de esclavos y destructiva para el bien común y la felicidad del género humano. 


Después de las primeras operaciones militares de Lexington, Concord y Bunker Hill, iniciadas por los colonos en 1775 contra las tropas reales, el Segundo Congreso Continental, dirigido por el gobierno revolucionario denominado The Association, acordó proclamar su separación de la corona inglesa. En Filadelfia, el 4 de julio de 1776, era aprobada una Declaración de Independencia de los trece Estados Unidos de América redactada por Jefferson, en la que se recogían todos los principios formulados anteriormente por las corrientes enciclopedistas y apuntados en las declaraciones precedentes.

Sostenemos por evidentes, por sí mismas, estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; entre los cuales están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que siempre que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene derecho a reformarla o a abolirla, e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio sea la más adecuada para alcanzar la seguridad y la felicidad.



En España, un gobierno en concreto, el actual gobierno del Partido Popular, ha hecho casi todo cuanto estaba a su alcance para obstaculizar el derecho de la mayoría a buscar la propia felicidad. Pues, aun considerando la tesis ya apuntada de que las mejores cosas de la vida no cuestan dinero, no es menos cierto que la falta de un mínimo sustento material que posibilite cubrir las necesidades básicas de las personas, éstas no podrán transitar los caminos que conducen a la felicidad. 

El PP ha destruido las bases materiales de los millones de desempleados, cuya cifra total ha aumentado bajo el mandato de Rajoy, al recortar sensiblemente el subsidio por desempleo, que ahora apenas lo perciben la mitad de los afectados. Ha destruido las esperanzas de emancipación de los jóvenes, cuya tasa de paro se ha incrementado desde el 48,7% de finales de 2011 hasta el 51,4% del pasado diciembre. Ha sembrado en los jubilados la inquietud por el futuro de las pensiones al reducir el llamado Fondo de Reserva retirando de manera creciente un total de 32.651 millones de euros de los 66.881 millones que había antes de que el PP metiera mano a la hucha. 

Si a todo esto se añaden los salvajes recortes en Sanidad, Educación y ayuda a la Dependencia, no es extraño que los españoles declaren ser la población menos feliz de Europa. Así se pone de manifiesto en un estudio de Eurostat, la oficina estadística de la UE, sobre la satisfacción ciudadana con sus condiciones de vida. En el mismo se constata que la salud y factores como la situación económica y las relaciones sociales están muy relacionados con la percepción del bienestar individual. "Estar en riesgo de pobreza o en situación de falta de recursos es especialmente relevante", señala en su análisis Eurostat. Y añade: "Sin embargo, es la mala salud la que impacta de manera más negativa en la satisfacción con la vida".

En Andalucía, las elecciones autonómicas celebradas el 22-M han puesto de manifiesto que el electorado ha castigado al principal destructor de la felicidad en España. ¿Cundirá el ejemplo en los próximos comicios municipales y autonómicos en Madrid?  




lunes, 2 de marzo de 2015

Jornadas de Formación sobre Renta Básica de Ciudadanía



Las personas interesadas en conocer a fondo la propuesta del Ingreso de Ciudadanía, tienen ahora una excelente oportunidad de hacerlo a través de las Jornadas Formativas organizadas por el Observatorio de la Renta Básica de Attac Madrid. 

Formulada bajo diversas denominaciones según distintos autores y países: dividendo social (social dividend); ingreso básico (basic income); ingreso garantizado (guaranteed income); ingreso ciudadano (citizen’s income); ingreso social (social income), (revenue social); rédito de ciudadanía (reditto de cittadinanza); salario del ciudadano (citizen’s wage), (bürgergehalt); subsidio universal (allocation universelle), (universal grant).
 




Inscripción hasta completar cupo en:   

observatoriorentabasica@gmail.com

miércoles, 18 de febrero de 2015

La anti renta de ciudadanía de "Ciudadanos": ¡Vivan las caenas!


El Complemento Salarial Anual Garantizado, que propone el partido político Ciudadanos, perpetuaría la situación de dominio de los empleadores sobre los trabajadores precarios. Con cargo al dinero de todos. Quien pretenda dignificar el trabajo asalariado tiene una vía mucho más sencilla que la de inventar la pólvora: asegurar un Salario Mínimo Interprofesional digno. Quien pretenda aumentar la libertad real de la gente, haría bien en dejarse de tonterías y defender
 la Renta Básica de Ciudadanía en lugar de apostar por las cadenas del trabajo precario.

Asistimos al declive de la derecha brutal y casposa representada por el Partido Popular, cuya ministra de Empleo confía en la Virgen del Rocío para salir de la crisis. Con el riesgo para la divinidad de que las estadísticas de paro arruinen su prestigio. Para no irle a la zaga, tenemos un ministro de Exteriores dedicado a inventar embustes sobre las pensiones y los subsidios por desempleo.

Ahora, entre la gente conservadora del país gana adeptos por días Ciudadanos. Una nueva formación política de estricta derecha con apariencia algo más educada en sus formas. Ciudadanos acaba de esbozar las primeras líneas de su programa económico. Que en lo referente al trabajo reproduce el esquema puro y duro de la dominación de clase. Concepto estructural mucho más riguroso que el de casta, que se ha puesto de moda coyuntural. 

Según Luis Garicano, uno de los economistas responsables del programa de Ciudadanos, millones de españoles tienen ahora niveles de ingresos que ni siquiera llegan al nivel del Salario Mínimo Interprofesional, y eso es un lastre para toda la sociedad. De algún modo, esto viene a corregir la doctrina de la austeridad reconociendo un principio keynesiano: si no hay dinero en manos de la gente, no hay consumo. Pese a ello, en el más puro espíritu de la teoría defendida por FAES, Ciudadanos se opone a subir el SMI, pese a que, junto con el de Grecia, el español es uno de los más bajos de la Unión Europea.


A cambio, propone aplicar lo que denominan Complemento Salarial Anual Garantizado, que beneficiaría a las rentas más bajas —alrededor de cinco millones de hogares— y que sería financiado a través de créditos fiscales que se descontarían del IRPF.

La idea, en línea con la doctrina neoliberal del workfare, sería incentivar el trabajo a través de una ayuda estatal que complemente los ingresos laborales de los hogares de aquellos trabajadores con salarios más bajos y empleos más precarios. Un complemento con diferentes tramos según los niveles de renta y la situación familiar de las personas (soltero, pareja y número de hijos). Elemento clave de este programa es que sólo cobrarían el complemento quienes tuvieran un empleo. Precario, por supuesto. Con esa restricción pretenden que el Complemento sea más atractivo que cobrar el paro.

Al atento observador de la cruda realidad celtíbera se le ocurren, prima facie, las siguientes cuestiones:

1) Al invocar el manido tópico de la presunta holgazanería del parado (prefieren cobrar el subsidio a trabajar), la propuesta de Ciudadanos (que no de ciudadanía) incurre en una absoluta falta de realismo: en efecto, merced a las políticas socialmente represivas llevadas a cabo por el Partido Popular, la mitad de los desempleados no perciben ningún tipo de prestación. La tasa de cobertura (el número de parados que tiene acceso a algún tipo de beneficio) se situó en el 57,6% a finales de 2014. Al día de hoy, hablar de falta de incentivo para el trabajo producido por una prestación estatal es repetir un prejuicio, no un análisis riguroso de la realidad.

¿Cómo pretende la formación Ciudadanos ayudar a esos ciudadanos de carne y hueso en situación de total desamparo?

2) Otro aspecto perverso de este Complemento Salarial es que, puesto que la ayuda sólo se facilitaría a quienes tuvieran un trabajo, acepta la existencia de empleos remunerados con salarios tan precarios que no alcanzan para vivir con un mínimo de decencia. Ese Complemento Salarial, con el que se quieren eliminar presuntas holgazanerías, fomentaría otro tipo de pereza: la pereza del empresario para pagar un salario digno. O sea, arreglamos un roto con un descosido.

¿No sería mejor, en ese caso, apoyar un Salario Mínimo Interprofesional de cuantía suficiente para que el hecho de trabajar no lleve consigo el estigma de la pobreza?

Y, en todo caso, puesto que ese Complemento Salarial sería pagado por el Estado con dinero de todos, ¿qué razón hay para no entregarlo directamente a la persona como derecho de ciudadanía —que es una condición universal de todo miembro pleno de la sociedad inserta en ese Estado—, en lugar de hacerlo de forma discriminatoria sólo a la persona que tiene un trabajo precario —lo que constituye una situación de desigualdad en la que existe un grado de dominación por parte del empleador—. 

 
3) ¿Tiene Ciudadanos una visión liberal, en el mejor sentido de la palabra, de la dignidad de la persona? Porque ese intervencionismo sobre la situación familiar de las personas (soltero, pareja, número de hijos...) a la hora de aplicar el Complemento demuestra un talante poco liberador.


¿Acaso se pretende coartar la libertad personal a la hora de de elegir su opción de vida por parte del trabajador precario? ¿Además de pobre ha de someter su vida al escrutinio del inspector del sistema asistencial?

Hace años, los franceses André Gorz y Guy Aznar formularon una visión mucho más progresista de lo que ellos denominaron el segundo cheque. Un ingreso facilitado por el Estado a quienes trabajaran menos horas que la jornada habitual. Esto no se haría con la intención de perpetuar la precariedad, como en el fondo pretende Ciudadanos, sino bajo la perspectiva del reparto del tiempo de trabajo. A juicio de estos investigadores de las metamorfosis del trabajo, la solución de la desigualdad social creada por el incremento de la productividad vendría dada por la "recuperación del sentido" de la actividad humana, unida a un auténtico reparto de las obligaciones y derechos derivados del trabajo realizado con responsabilidad social.


Se trataría, en definitiva, de trabajar menos para trabajar todos. Una fórmula que no abunda en la solución de "repartir el paro", sino de que aspira a que todo el mundo participe en el esfuerzo productivo general de la sociedad, trabajando individualmente menos horas. Paralelamente, cada individuo debería recibir en forma de rentas crecientes su parte de riqueza en aumento producida socialmente. Esto supone "que el tiempo de trabajo, que actualmente es de alrededor de 1.600 horas al año, sea rebajado en quince a veinte años, escalonadamente y de forma programada, a más o menos 1.000 horas al año, sin disminución del nivel de vida, sino al contrario".

La financiación de esta "segunda nómina" complementaria a la percibida por la participación directa en la producción correría a cargo del Estado, que recaudaría los fondos necesarios mediante unos tipos impositivos directamente ligados a la trinidad maquinaria/energía/productividad, generadora de la riqueza en la civilización industrial. Una especie de "impuesto robótico". 

De todas formas, con el tiempo, André Gorz acabó reconociendo que una Renta Básica Garantizada, desvinculada del trabajo, sería a la postre una mejor solución técnica, a la par que más justa y liberadora para el conjunto de la sociedad. En el momento actual, el Ingreso Garantizado se perfila como la mejor fórmula para indemnizar a los perjudicados por la crisis económica inducida por unas políticas puestas al servicio de los grandes centros de poder financiero.







martes, 17 de febrero de 2015

Los embustes de un tal Margallo sobre la subida de las pensiones

Las declaraciones de García Margallo sobre la subida de pensiones que, según él, no se pudo hacer por culpa del préstamo a Grecia constituyen un embuste aritmético y político de primer orden.


Un Gobierno como el de Rajoy, que más que a gobernar se dedica a destrozar las instituciones publicas que garantizan, mejor dicho, garantizaban, un mínimo de coherencia social, tiene por fuerza que estar integrado por personajes de talante cínico y atrabiliario.

Uno de ellos, un tal García Margallo -cuyos méritos para ostentar la cartera de Asuntos Exteriores vienen a ser similares a los que acredita un servidor para ser director de la NASA- ha dicho hace poco un disparate del siguiente tenor: "Si no hubiésemos prestado dinero a Grecia podríamos haber subido las prestaciones de desempleo en un 50% y las pensiones en un 38%". 

Según el tal Margallo, el país heleno recibió 32.744 millones de euros. Para empezar, esa cifra es falsa, como indica el eurodiputado Ernest Urtasun en Euroblog: España ha aportado al rescate griego 6.650 millones de un crédito bilateral a un tipo de interés del 5% (lo único desembolsado hasta ahora), con el que ganará dinero. Y ha aportado garantías a través del EFSF por valor de 18.150 millones, del que no se ha tenido que hacer de momento ni un solo pago.

Incluso bajo la dudosa hipótesis de que las cifras del tal Margallo fuesen ciertas, el resto de sus cuentas al relacionarlas con las pensiones no cuadran en absoluto. El presupuesto de España en pensiones para 2015 es de 131.658,93 millones de euros. Subirlas un 38% supondría un gasto adicional de 50.030 millones de euros. En cuanto al subsidio por desempleo, el presupuesto es de 25.300 millones de euros, que de incrementarse un 50% supondrían 12.650 millones más.

Es decir, en total el gasto adicional sería de casi 62.700 millones de euros, casi el doble de los 32.744 millones que, según Margallo, España ha prestado a Grecia. Además, hay que tener en cuenta que ese incremento sería anual, mientras que el préstamo a Grecia se ha efectuado a lo largo de cinco años.

Las cuentas del tal Margallo son un auténtico despropósito aritmético, lo cual significa que miente con el mayor de los descaros. Sobra aplicarle la cláusula
"o no sabe", piadosa salvaguarda dialéctica que no viene al caso dada la alta improbabilidad de que un miembro del gabinete ministerial no cuente entre sus bien pagados asesores con alguno que disponga de información elemental sobre las grandes cifras del Presupuesto.

Pero el embuste, más allá de la aritmética, entra de lleno en la rúbrica de la sinvergonzonería. Porque el Gobierno del que forma parte el tal Margallo no sólo no se ha planteado subidas tan generosas de las prestaciones de paro o de las pensiones como las que él alude, sino que ha tomado medidas encaminadas directamente a recortarlas. Del caso del subsidio por desempleo ya hemos hablado aquí. En cuanto a las pensiones de jubilación los hechos quedan reflejados en el Boletín Oficial del Estado. En concreto, en la Ley 23/2013, de 23 de diciembre, reguladora del Factor de Sostenibilidad y del Índice de Revalorización del Sistema de Pensiones de la Seguridad Social. Que desde la retórica de su Preámbulo ya declara sus intenciones:

La evolución que se está experimentando en España con una elevación prevista de la esperanza de vida y bajas tasas de natalidad son riesgos a los que se enfrenta nuestro sistema de pensiones. Además, concurre una circunstancia excepcional, en los próximos años, y es que accederá a la jubilación la generación denominada del «baby boom» con lo que eso supone de incidencia en el aumento en el número de pensiones durante un periodo dilatado de tiempo (2025-2060). A la desfavorable evolución demográfica se le une una intensa crisis económica que ha anticipado varios años la aparición de déficits en las cuentas de la Seguridad Social, lo que ha supuesto tensiones económicas añadidas en el corto plazo [...]. Todo esto hace necesario que, si se quiere mantener un sistema de pensiones público, de reparto y solidario, se incorporen medidas adicionales a las previstas en las leyes en vigor [...] y que se aceleren aquellas que ya habían sido introducidas en nuestra normativa de Seguridad Social, como es el caso del factor de sostenibilidad. 


O sea, que de subir pensiones nada de nada. Aquí llega el tío Mariano con las rebajas. En concreto, y respecto a la revalorización de las pensiones, el Artículo 48, dice: 

1. Las pensiones de la Seguridad Social en su modalidad contributiva, incluido el importe de la pensión mínima, serán incrementadas al comienzo de cada año en función del índice de revalorización previsto en la correspondiente Ley de Presupuestos Generales del Estado.

2. A tal efecto, el índice de revalorización de pensiones se determinará según la siguiente expresión matemática:


(*)
 

Críptico polinomio cuya finalidad queda clara en la letra dispositiva, que es rotunda en el propósito: En ningún caso el resultado obtenido podrá dar lugar a un incremento anual de las pensiones inferior al 0,25 por ciento ni superior a la variación porcentual del índice de precios de consumo en el periodo anual anterior a diciembre del año t, más 0,50 por ciento.

Corolario: el tal Margallo, amén de un gran bellaco, es un sinvergüenza de tomo y lomo. 

¿Saben lo que diría al respecto la Reina de Corazones del cuento de Lewis Carrol? Pues, eso.


_____________________________________

  (*)   Siendo:

            IR = Índice de revalorización de pensiones expresado en tanto por uno con cuatro decimales.
            t+1= Año para el que se calcula la revalorización.
           
ḡI,t+1 = Media móvil aritmética centrada en t+1, de once valores de la tasa de variación en tanto por uno de los ingresos del sistema de la Seguridad Social.
           
ḡp,t+1 = Media móvil aritmética centrada en t+1, de once valores de la tasa de variación en tanto por uno del número de pensiones contributivas del sistema de la Seguridad Social.
           
ḡs,t+1 = Media móvil aritmética centrada en t+1, de once valores del efecto sustitución expresado en tanto por uno. El efecto sustitución se define como la variación interanual de la pensión media del sistema en un año en ausencia de revalorización en dicho año.
            I*t+1 = Media móvil geométrica centrada en t+1 de once valores del importe de los ingresos del sistema de la Seguridad Social.
            G*t+1 = Media móvil geométrica centrada en t+1 de once valores del importe de los gastos del sistema de la Seguridad Social.
            a = Parámetro que tomará un valor situado entre 0,25 y 0,33. El valor del parámetro se revisará cada cinco años.








jueves, 5 de febrero de 2015

La mitad de los parados no tienen derecho a prestación por desempleo

La tasa de cobertura (el número de parados que tiene acceso a algún tipo de beneficio) se situó en el 57,6% a finales de 2014. Prácticamente, sólo una de cada dos personas en paro recibe alguna ayuda.

En el curso de una de esas conversaciones en las que los españoles acostumbramos a dictar las soluciones mágicas a los grandes problemas del país, uno de mis interlocutores dijo: "Lo que necesitamos es menos políticos, y que lleguen al gobierno auténticos gestores". Dando a entender con ello que los actuales gobernantes son unos ineptos.

Con el debido temor a las consecuencias que la ley mordaza acarrean si te declaran radical, he de decir que disiento radicalmente de esa opinión. Es decir, yo creo que los miembros del gabinete ministerial de Rajoy y resto de administraciones regidas por los populares son unos competentes gestores. La cuestión es que que no defienden la cosa pública, que es para lo que fueron elegidos, sino el interés privado de los grandes grupos económicos y financieros.  


Y ahí sí que han demostrado plena eficacia privatizando servicios esenciales y saneando los costes de aventuras empresariales fallidas, desde la banca y los consorcios de la energía hasta las autopistas en quiebra, con  el dinero público obtenido a partir de los salvajes recortes en los presupuestos de finalidad social.
 
De hecho, como señala Vicente Clavero en su artículo Los dueños del Ibex son un 67% más ricos desde que gobierna Rajoy:
"A las grandes fortunas españolas les está yendo muy bien con Mariano Rajoy, si nos atenemos a la evolución de sus inversiones en Bolsa. A finales de 2011, el valor de las participaciones que tenían en empresas del Ibex apenas superaba los 35.000 millones de euros. Hoy, ronda los 60.000 millones (diez billones de las antiguas pesetas), lo que supone una subida del 67% en menos de dos años y medio".

De la eficacia de los recortes sociales son elocuentes las cifras del gasto de los servicios públicos de empleo en prestaciones de desempleo. Que fue de 1.907,2 millones de euros en diciembre de 2014, un 16,9% menos que en igual mes de 2013. En el conjunto del año, el gasto fue de 24.569 millones, lo que supone un recorte de 5.235 millones respecto al año anterior.

En diciembre de 2013, había 2,74 millones de beneficiarios y un año después esa cifra bajó hasta los 2,41 millones, un descenso de 330.000 beneficiarios, que ha dejado la tasa de cobertura (el número de parados que tiene algún tipo de beneficio) en el 57,6% a finales de 2014. 


Esta disminución del gasto en desempleo no se debe en absoluto a que haya más gente colocada, como acaban de demostrar las últimas estadísticas del paro registrado. Este gasto sigue recortándose por el agotamiento del derecho a recibir prestaciones, tanto contributivas como no contributivas, de gran cantidad de personas en paro.

Y esto es un efecto sabido, buscado y perpretado deliberadamente por el Partido Popular. En noviembre de 2011, en una entrevista publicada en El País, antes de las elecciones, Mariano Rajoy declaraba literalmente:

P. Insisto: en el debate le dijo a Rubalcaba que las prestaciones por desempleo tampoco las iba a tocar.

R. Es que yo creo que las prestaciones por desempleo van a bajar, pero no porque la gente deje de cobrar el desempleo, sino porque va a haber menos personas con derecho a cobrar el desempleo.

P. ¿Pero la cuantía y la reglamentación actual se mantendrán?

R. Sí.

 

Otra de las mentiras de Rajoy, pues como los hechos han demostrado, las condiciones para acceder al derecho a la percepción del subsidio por desempleo se han endurecido considerablemente bajo su mandato.  

Hay muchas cosas que escapan a mi conocimiento. Entre ellas, que a estas alturas el PP todavía cuente con un 27% de intención de voto.          


jueves, 8 de enero de 2015

Je suis Charlie



Los atentados de París nos han recordado que el terror no tiene fronteras. Pero debemos prestar atención acerca de un hecho insoslayable: que son las poblaciones de países donde más arraigado está el Islam las que sufren los mayores ataques terroristas. Es el caso de las matanzas perpetradas en el norte de Nigeria por el grupo Boko Haram.
 

A raíz del brutal atentado sufrido por el semanario satírico francés Charlie Hebdo, que publicó varias caricaturas de Mahoma en 2006, surgieron protestas espontáneas de la población unida bajo el lema "Yo soy Charlie" reflejado en pancartas bajo las que más tarde desfilarían dirigentes de distintas procedencias, preferencias y raleas. Incluidos los que mantienen en sus países severas políticas represivas.

En esos momentos de fuerte carga emocional, la mayoría de los europeos aceptamos la versión de una agresión a la "tolerancia", los "valores occidentales" o la cacareada "libertad de expresión"; o la de una escalada de la "guerra santa" en nombre de Alá; o la de una acción estratégica de Al Qaeda para posicionar al islamismo. Sin embargo, son escasas las reflexiones sobre una realidad palpable: que los operativos de esos grupos terroristas no benefician en nada al Islam, al contrario, lo perjudican fomentando el desarrollo de grupos extremistas de sentido contrario agrupados bajo la bandera de la islamofobia.

Los ataques de París nos han recordado que el terror no tiene fronteras. Pero debemos prestar atención acerca de un hecho insoslayable: que son las poblaciones de países donde más arraigado está el Islam las que sufren los mayores ataques terroristas. Los provocados por Hezbolá, Boko Haram, Al Qaeda o el Estado Islámico se realizan contra los propios musulmanes.

Desde hace tiempo un grupo fundamentalista, tan sangriento en sus acciones como esperpéntico en sus proclamas, viene cometiendo tropelías en el norte de Nigeria con el propósito de establecer un estado islámico. Se trata de Boko Haram, nombre que significa "la educación occidental es pecado". Boko, versión pidging del inglés 'libro' como síntesis de toda la cultura occidental, de toda su educación, y el árabe haram, prohibido, vendría a ser, en opinión de Carlos Esteban "un trasunto salvaje y nada sutil de Fahrenheit 451. Representan el fanatismo religioso, la negación del saber, la violencia como 'ultima ratio', la sumisión absoluta de la mujer, el desprecio total por la vida de los ajenos a la tribu. Quemar chicos adolescentes, secuestrar niñas para venderlas o encerrarlas en un harén". 


Boko Haram no ha dudado en utilizar a una niña de 10 años como detonador de una bomba en un mercado, justo después de masacrar a unas 2.000 personas en el ataque a la localidad de Baga, en el noreste del país. Ese grupo no sólo atacó Baga en repetidas ocasiones sino también unas 15 localidades cercanas.
 
Hoy, Boko Haram controla un área similar al tamaño de Dinamarca en un país como Nigeria, atrapado en un conflicto brutal que está enfrentando a musulmanes y cristianos, y cuyo trasfondo incluye tensiones entre una élite corrupta enriquecida por el petróleo y la empobrecida población del norte, marginada y abandonada a su suerte. Más de 10.000 personas han sido asesinadas en 2014 y más de 1,6 millones de nigerianos han huido de sus hogares.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Viaje al Trou au Natron


Viajar durante días por las arenas del Sáhara hasta llegar a las montañas del Tibesti, y una vez allí descender al espectacular cráter del Trou au Natron tal vez sea una extravagancia. Pero, tal y como está el panorama, hay cosas de peor gusto. Verbigracia, tragarse, aunque sea en reseña diferida, un discurso del presidente del Gobierno o del Rey invitándonos a tener confianza en el futuro inmediato mientras anuncian subidas de pensiones o del SMI que suponen un verdadero insulto a la inteligencia.
 
"Lleva cuidado con lo que deseas porque podría acabar cumpliéndose", dice el proverbio. Uno tiene derecho a tener sueños, como el que albergo desde que, en los años 70 del siglo XX, a bordo de un "cuatro latas", recorrí la pista transahariana argelina hasta Tamanrasset, en la región del Hoggar. Entonces nació el deseo de llegar al Tassili n'Adjer y proseguir por las balizas que dejó la misión Berliet en el desierto del Níger, y de ahí a Zouar, en el Tibesti chadiano. Problemas de índole personal y económica me impidieron llevar a cabo un viaje que al día de hoy resulta irrealizable dada la extrema conflictividad existente en el territorio sahariano. La pista Seguedine a Zouar está sembrada de minas. Así que, antes de que los años me pasaran la factura de la fatiga de materiales, debía aprovechar la relativa estabilidad reinante hoy en la República Democrática del Chad para llegar, por una vía más corta, al Trou au Natron.

El plan consistió en montar junto a mis amigos Elena López y Gustavo Cuevas, una expedición ligera: dos vehículos 4X4 y sus correspondientes conductores y un guía de la etnia tubu, amén de un cocinero shara. Con autonomía de combustible, agua, provisiones, tiendas, etc. Partiendo de Ndjamena, la ruta sigue el curso del Bahr el Ghazal hasta adentrarse en la inmensidad de arena del erg Djourab para llegar, vía Faya Largueau, a Zouar, cerca de la arbitraria línea fronteriza con Libia y Níger. (En África no hay fronteras, ni siquiera entre la vida y la muerte, afirmó el poeta senegalés Léopold Sédar Senghor). En esos arenales que aparentan desembocar en la nada se han librado guerras que han dejado la ruta jalonada de chatarra bélica, y lo que es peor, de zonas sembradas de minas explosivas por las que sería fatal aventurarse sin un guía buen conocedor del terreno.
 
 
 
A partir de Zouar, las arenas pierden protagonismo ante los tremendos pedregales por los que se abre paso la durísima pista de montaña que se dirige hacia Bardai. La altitud se va elevando progresivamente hasta alcanzar una plataforma que ronda los 2.200 m. Es allí, aproximadamente a mitad de la ruta, donde aparece el abismal "agujero" del Natron. 

Nos hallamos ante el monumental cráter de un volcán apagado situado en lo más remoto del Sahara, al sur del Tarso Toussidé (3.265 m) en la cordillera volcánica del Tibesti. Su nombre afrancesado alude a las grandes y brillantes costras blancas de carbonato de sodio que se forman en su fondo. De la espectacularidad del cráter dan idea sus dimensiones: ocho kilómetros de diámetro y una profundidad de 950 m, albergando en su interior los conos de otros pequeños volcanes. Espectacular, también, resulta su descenso por el único punto en que una sucesión de bloques descompuestos y viras en las verticales paredes posibilitan algo parecido a un 'camino'. Sin ser técnicamente difícil, requiere estar habituado a desenvolverse por terrenos abruptos y no tener aversión al enorme vacío que se abre a nuestros pies al comenzar el descenso. 

Comienzo del descenso al Trou en el que hay algún pasaje delicado en el que 'conviene no caerse'.

Por esta ruta, acompañados por Hassan Oumar, el guía tubu, descendimos Gustavo y yo hasta pisar las salinas planicies que alfombran el suelo de este grandioso paraje del planeta. La sombra de alguna que otra acacia dispersa brinda algo de alivio frente a la intensa luz reflejada en el fondo de este mundo mineral. Bajar al cráter de un volcán y, detalle importante, subirlo de nuevo, puede que sea una extravagancia, pero como aprendimos en la lección del viaje a Ítaca, lo que importa no es tanto la meta sino que el camino sea largo, por las experiencias que nos depara. Recorrer unos 6.000 km por el desierto nos permitiría asimismo conocer lugares tan insólitos como los lagos de Ounianga, increíbles láminas de agua de color esmeralda. Contemplar cientos de pinturas rupestres en las grutas camino del Ennedi o escuchar, en el guelta de Archei, el concierto proporcionado por los rebaños de dromedarios bramando  al unísono de placer mientras rellenan de agua sus grandes barrigas. 
Ounianga Kebir. El mayor de los lagos declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco
Guelta de Archei, las caravanas por riguroso turno abrevan en el cauce, cuyos cocodrilos no amenazan a los cuadrúpedos
 

En Chad, las caravanas son todavía hoy una forma de transporte habitual, ya que la adquisición de un 4x4 no está al alcance de cualquiera. Al parecer, hay jóvenes que consiguen comprarlo con el dinero obtenido alistándose como mercenarios en alguna de las guerras declaradas en los países limítrofes. Otros, según cuentan, buscando oro en el Tibesti. Tras largas décadas de guerras internas y externas, Chad es un país pobrísimo, que ocupa el nº 184 sobre un total de 187 países incluidos en el Índice de Desarrollo Humano (IDH). Exceptuando la capital, Djamena, en la extensa región norte el visitante no debe esperar encontrar ningún recurso turístico. Por lo que deberá viajar provisto de todo lo necesario, incluso para efectuar sobre la marcha las reparaciones mecánicas que sean precisas. En nuestro caso, avería en el diferencial de un vehículo y rotura de una hoja de ballesta, que fueron solucionados por nuestros competentes conductores. Hay que transportar asimismo el material de vivac, reservas de agua y el grueso de provisiones, aunque de cuando en cuando será posible abastecerse de pan en algún oasis y, si hay suerte, de hortalizas frescas. En cuanto a la carne, tarde o temprano se encuentra algún rebaño de cabras cuyo propietario no tendrá inconveniente en vendernos una res, que será sacrificada in situ e incorporada a nuestro menú. Que nadie arruge la nariz ni me venga con melindres, que los filetes comprados en asépticas bandejas en nuestros supermercados también proceden de mataderos. Situados, eso sí, a distancia de nuestras mesas para que la visión de la muerte de otro ser vivo no nos incomode. Aquí al menos se asume la responsabilidad carnívora.

Por lo que respecta a la seguridad de la región, motivo por el que abandonaron algunos de los candidatos iniciales a este viaje, no hay que menospreciar los riesgos potenciales en una zona tan conflictiva como la del Sahara/Sahel, contaminada por grupos islamistas armados. No obstante, Chad cuenta con un ejército muy potente, experimentado tanto en guerras internas como en las libradas contra Libia y Sudán, que no está por la labor de aguantar tonterías. La zona fronteriza con Nigeria, donde actúa Boko Haram, está sellada. Y en el norte, el Gobierno chadiano ha encomendado la vigilancia a soldados nativos, tubus, que conocen bien el terreno y obtienen información de sus numerosos parientes nómadas que se trasladan por la región. Esto se refuerza con la Operación Barkhane, un considerable despliegue militar del ejército francés por el norte saheliano con la misión de combatir los núcleos terroristas de corte islámico radical. 

Ubi bene, ibi patria: allí donde me encuentro bien, allí está mi patria. Anteayer en el Pirineo, ayer en el Tibesti, vivaqueando à la belle étoile bajo esa miríada de luminarias celestes presididas por Orión, que en nuestro contaminado hábitat europeo son tan difíciles de ver. Lo que las agencias de viaje venden como aventura es un producto similar al "encanto" de las casas rurales: una recreación de lo que antaño era pura cotidianeidad. Pero las gentes que viven en pleno desierto no consideran aventura encender una hoguera para calentarse por la noche. 

Tanto la tontería como el provincianismo político que abunda en nuestro país se curan viajando. Sobre todo, cuando el viaje transcurre por estos inmensos territorios donde la gente sobrevive con lo imprescindible. Aunque dar curso a aprendizajes de esta índole resulta bastante costoso para rentas modestas como la del que suscribe, me queda la satisfacción de que, fiel a mi lema, todo el gasto realizado se fue en suministros locales, sin darle un duro a las empresas afiliadas a la CEOE que fomentan, a la vez, la corrupción política y la precariedad social.









Para quienes estamos habituados a viajar por autopistas y pedir la dimisión del Gobierno en caso de que una nevada cause problemas de tráfico, viajar por el desierto nos parece una aventura. Pero escenas como las que aparecen en las imágenes constituyen parte de la normalidad para las gentes de gran parte de África: Un camión averiado, cargado de mercancías y pasajeros, que espera durante horas, o días, que le llegue una pieza de repuesto. Vivac sobre la arena. Negociación de una cabra para la despensa. Sustitución de una hoja de ballesta. Recarga de combustible a partir de la propia reserva. [Es posible ver las fotos ampliadas pinchando sobre ellas]