lunes, 2 de marzo de 2015

Jornadas de Formación sobre Renta Básica de Ciudadanía



Las personas interesadas en conocer a fondo la propuesta del Ingreso de Ciudadanía, tienen ahora una excelente oportunidad de hacerlo a través de las Jornadas Formativas organizadas por el Observatorio de la Renta Básica de Attac Madrid. 

Formulada bajo diversas denominaciones según distintos autores y países: dividendo social (social dividend); ingreso básico (basic income); ingreso garantizado (guaranteed income); ingreso ciudadano (citizen’s income); ingreso social (social income), (revenue social); rédito de ciudadanía (reditto de cittadinanza); salario del ciudadano (citizen’s wage), (bürgergehalt); subsidio universal (allocation universelle), (universal grant).
 




Inseripción hasta completar cupo en:   

observatoriorentabasica@gmail.com

miércoles, 18 de febrero de 2015

La anti renta de ciudadanía de "Ciudadanos": ¡Vivan las caenas!


El Complemento Salarial Anual Garantizado, que propone el partido político Ciudadanos, perpetuaría la situación de dominio de los empleadores sobre los trabajadores precarios. Con cargo al dinero de todos. Quien pretenda dignificar el trabajo asalariado tiene una vía mucho más sencilla que inventar la pólvora: asegurar un Salario Mínimo Interprofesional digno. Quien pretenda aumentar la libertad real de la gente, haría bien en dejarse de tonterías y defender
 la Renta Básica de Ciudadanía en lugar de apostar por las cadenas del trabajo precario.

Asistimos al declive de la derecha brutal y casposa representada por el Partido Popular, cuya ministra de Empleo confía en la Virgen del Rocío para salir de la crisis. Con el riesgo para la divinidad de que las estadísticas de paro arruinen su prestigio. Para no irle a la zaga, tenemos un ministro de Exteriores dedicado a inventar embustes sobre las pensiones y los subsidios por desempleo.

Ahora, entre la gente conservadora del país gana adeptos por días Ciudadanos. Una nueva formación política de estricta derecha con apariencia algo más educada en sus formas. Ciudadanos acaba de esbozar las primeras líneas de su programa económico. Que en lo referente al trabajo reproduce el esquema puro y duro de la dominación de clase. Concepto estructural mucho más riguroso que el de casta, que se ha puesto de moda coyuntural. 

Según Luis Garicano, uno de los economistas responsables del programa de Ciudadanos, millones de españoles tienen ahora niveles de ingresos que ni siquiera llegan al nivel del Salario Mínimo Interprofesional, y eso es un lastre para toda la sociedad. De algún modo, esto viene a corregir la doctrina de la austeridad reconociendo un principio keynesiano: si no hay dinero en manos de la gente, no hay consumo. Pese a ello, en el más puro espíritu de la teoría defendida por FAES, Ciudadanos se opone a subir el SMI, pese a que, junto con el de Grecia, el español es uno de los más bajos de la Unión Europea.


A cambio, propone aplicar lo que denominan Complemento Salarial Anual Garantizado, que beneficiaría a las rentas más bajas —alrededor de cinco millones de hogares— y que sería financiado a través de créditos fiscales que se descontarían del IRPF.

La idea, en línea con la doctrina neoliberal del workfare, sería incentivar el trabajo a través de una ayuda estatal que complemente los ingresos laborales de los hogares de aquellos trabajadores con salarios más bajos y empleos más precarios. Un complemento con diferentes tramos según los niveles de renta y la situación familiar de las personas (soltero, pareja y número de hijos). Elemento clave de este programa es que sólo cobrarían el complemento quienes tuvieran un empleo. Precario, por supuesto. Con esa restricción pretenden que el Complemento sea más atractivo que cobrar el paro.

Al atento observador de la cruda realidad celtíbera se le ocurren, prima facie, las siguientes cuestiones:

1) Al invocar el manido tópico de la presunta holgazanería del parado (prefieren cobrar el subsidio a trabajar), la propuesta de Ciudadanos (que no de ciudadanía) incurre en una absoluta falta de realismo: en efecto, merced a las políticas socialmente represivas llevadas a cabo por el Partido Popular, la mitad de los desempleados no perciben ningún tipo de prestación. La tasa de cobertura (el número de parados que tiene acceso a algún tipo de beneficio) se situó en el 57,6% a finales de 2014. Al día de hoy, hablar de falta de incentivo para el trabajo es repetir un prejuicio, no un análisis riguroso de la realidad.

¿Cómo pretende la formación Ciudadanos ayudar a esos ciudadanos de carne y hueso en situación de total desamparo?

2) Otro aspecto perverso de este Complemento Salarial es que, puesto que la ayuda sólo se facilitaría a quienes tuvieran un trabajo, acepta la existencia de empleos remunerados con salarios tan precarios que no alcanzan para vivir con un mínimo de decencia. Ese Complemento Salarial, con el que se quieren eliminar presuntas holgazanerías, fomentaría la pereza del empresario para pagar un salario digno. O sea, arreglamos un roto con un descosido.

¿No sería mejor, en ese caso, apoyar un Salario Mínimo Interprofesional de cuantía suficiente para que el hecho de trabajar no lleve consigo el estigma de la pobreza?

Y, en todo caso, puesto que ese Complemento Salarial sería pagado por el Estado con dinero de todos, ¿qué razón hay para no entregarlo directamente a la persona como derecho de ciudadanía —que es una condición universal de todo miembro pleno de la sociedad inserta en ese Estado—, en lugar de hacerlo de forma discriminatoria sólo a la persona que tiene un trabajo precario —lo que constituye una situación de desigualdad en la que existe un grado de dominación por parte del empleador—. 

 
3) ¿Tiene Ciudadanos una visión liberal, en el mejor sentido de la palabra, de la dignidad de la persona? Porque ese intervencionismo sobre la situación familiar de las personas (soltero, pareja, número de hijos...) a la hora de aplicar el Complemento demuestra un talante poco liberador.


¿Acaso se pretende coartar la libertad personal a la hora de de elegir su opción de vida por parte del trabajador precario? ¿Además de pobre ha de someter su vida al escrutinio del inspector del sistema asistencial?

Hace años, los franceses André Gorz y Guy Aznar formularon una visión mucho más progresista de lo que ellos denominaron el segundo cheque. Un ingreso facilitado por el Estado a quienes trabajaran menos horas que la jornada habitual. Esto no se haría con la intención de perpetuar la precariedad, como en el fondo pretende Ciudadanos, sino bajo la perspectiva del reparto del tiempo de trabajo. A juicio de estos investigadores de las metamorfosis del trabajo, la solución de la desigualdad social creada por el incremento de la productividad vendría dada por la "recuperación del sentido" de la actividad humana, unida a un auténtico reparto de las obligaciones y derechos derivados del trabajo realizado con responsabilidad social.


Se trataría, en definitiva, de trabajar menos para trabajar todos. Una fórmula que no abunda en la solución de "repartir el paro", sino de que aspira a que todo el mundo participe en el esfuerzo productivo general de la sociedad, trabajando individualmente menos horas. Paralelamente, cada individuo debería recibir en forma de rentas crecientes su parte de riqueza en aumento producida socialmente. Esto supone "que el tiempo de trabajo, que actualmente es de alrededor de 1.600 horas al año, sea rebajado en quince a veinte años, escalonadamente y de forma programada, a más o menos 1.000 horas al año, sin disminución del nivel de vida, sino al contrario".

La financiación de esta "segunda nómina" complementaria a la percibida por la participación directa en la producción correría a cargo del Estado, que recaudaría los fondos necesarios mediante unos tipos impositivos directamente ligados a la trinidad maquinaria/energía/productividad, generadora de la riqueza en la civilización industrial. Una especie de "impuesto robótico". 

De todas formas, con el tiempo, André Gorz acabó reconociendo que una Renta Básica Garantizada, desvinculada del trabajo, sería a la postre una mejor solución técnica, a la par que más justa y liberadora para el conjunto de la sociedad. En el momento actual, el Ingreso Garantizado se perfila como la mejor fórmula para indemnizar a los perjudicados por la crisis económica inducida por unas políticas puestas al servicio de los grandes centros de poder financiero.







martes, 17 de febrero de 2015

Los embustes de un tal Margallo sobre la subida de las pensiones

Las declaraciones de García Margallo sobre la subida de pensiones que, según él, no se pudo hacer por culpa del préstamo a Grecia constituyen un embuste aritmético y político de primer orden.


Un Gobierno como el de Rajoy, que más que a gobernar se dedica a destrozar las instituciones publicas que garantizan, mejor dicho, garantizaban, un mínimo de coherencia social, tiene por fuerza que estar integrado por personajes de talante cínico y atrabiliario.

Uno de ellos, un tal García Margallo -cuyos méritos para ostentar la cartera de Asuntos Exteriores vienen a ser similares a los que acredita un servidor para ser director de la NASA- ha dicho hace poco un disparate del siguiente tenor: "Si no hubiésemos prestado dinero a Grecia podríamos haber subido las prestaciones de desempleo en un 50% y las pensiones en un 38%". 

Según el tal Margallo, el país heleno recibió 32.744 millones de euros. Para empezar, esa cifra es falsa, como indica el eurodiputado Ernest Urtasun en Euroblog: España ha aportado al rescate griego 6.650 millones de un crédito bilateral a un tipo de interés del 5% (lo único desembolsado hasta ahora), con el que ganará dinero. Y ha aportado garantías a través del EFSF por valor de 18.150 millones, del que no se ha tenido que hacer de momento ni un solo pago.

Incluso bajo la dudosa hipótesis de que las cifras del tal Margallo fuesen ciertas, el resto de sus cuentas al relacionarlas con las pensiones no cuadran en absoluto. El presupuesto de España en pensiones para 2015 es de 131.658,93 millones de euros. Subirlas un 38% supondría un gasto adicional de 50.030 millones de euros. En cuanto al subsidio por desempleo, el presupuesto es de 25.300 millones de euros, que de incrementarse un 50% supondrían 12.650 millones más.

Es decir, en total el gasto adicional sería de casi 62.700 millones de euros, casi el doble de los 32.744 millones que, según Margallo, España ha prestado a Grecia. Además, hay que tener en cuenta que ese incremento sería anual, mientras que el préstamo a Grecia se ha efectuado a lo largo de cinco años.

Las cuentas del tal Margallo son un auténtico despropósito aritmético, lo cual significa que miente con el mayor de los descaros. Sobra aplicarle la cláusula
"o no sabe", piadosa salvaguarda dialéctica que no viene al caso dada la alta improbabilidad de que un miembro del gabinete ministerial no cuente entre sus bien pagados asesores con alguno que disponga de información elemental sobre las grandes cifras del Presupuesto.

Pero el embuste, más allá de la aritmética, entra de lleno en la rúbrica de la sinvergonzonería. Porque el Gobierno del que forma parte el tal Margallo no sólo no se ha planteado subidas tan generosas de las prestaciones de paro o de las pensiones como las que él alude, sino que ha tomado medidas encaminadas directamente a recortarlas. Del caso del subsidio por desempleo ya hemos hablado aquí. En cuanto a las pensiones de jubilación los hechos quedan reflejados en el Boletín Oficial del Estado. En concreto, en la Ley 23/2013, de 23 de diciembre, reguladora del Factor de Sostenibilidad y del Índice de Revalorización del Sistema de Pensiones de la Seguridad Social. Que desde la retórica de su Preámbulo ya declara sus intenciones:

La evolución que se está experimentando en España con una elevación prevista de la esperanza de vida y bajas tasas de natalidad son riesgos a los que se enfrenta nuestro sistema de pensiones. Además, concurre una circunstancia excepcional, en los próximos años, y es que accederá a la jubilación la generación denominada del «baby boom» con lo que eso supone de incidencia en el aumento en el número de pensiones durante un periodo dilatado de tiempo (2025-2060). A la desfavorable evolución demográfica se le une una intensa crisis económica que ha anticipado varios años la aparición de déficits en las cuentas de la Seguridad Social, lo que ha supuesto tensiones económicas añadidas en el corto plazo [...]. Todo esto hace necesario que, si se quiere mantener un sistema de pensiones público, de reparto y solidario, se incorporen medidas adicionales a las previstas en las leyes en vigor [...] y que se aceleren aquellas que ya habían sido introducidas en nuestra normativa de Seguridad Social, como es el caso del factor de sostenibilidad. 


O sea, que de subir pensiones nada de nada. Aquí llega el tío Mariano con las rebajas. En concreto, y respecto a la revalorización de las pensiones, el Artículo 48, dice: 

1. Las pensiones de la Seguridad Social en su modalidad contributiva, incluido el importe de la pensión mínima, serán incrementadas al comienzo de cada año en función del índice de revalorización previsto en la correspondiente Ley de Presupuestos Generales del Estado.

2. A tal efecto, el índice de revalorización de pensiones se determinará según la siguiente expresión matemática:


(*)
 

Críptico polinomio cuya finalidad queda clara en la letra dispositiva, que es rotunda en el propósito: En ningún caso el resultado obtenido podrá dar lugar a un incremento anual de las pensiones inferior al 0,25 por ciento ni superior a la variación porcentual del índice de precios de consumo en el periodo anual anterior a diciembre del año t, más 0,50 por ciento.

Corolario: el tal Margallo, amén de un gran bellaco, es un sinvergüenza de tomo y lomo. 

¿Saben lo que diría al respecto la Reina de Corazones del cuento de Lewis Carrol? Pues, eso.


_____________________________________

  (*)   Siendo:

            IR = Índice de revalorización de pensiones expresado en tanto por uno con cuatro decimales.
            t+1= Año para el que se calcula la revalorización.
           
ḡI,t+1 = Media móvil aritmética centrada en t+1, de once valores de la tasa de variación en tanto por uno de los ingresos del sistema de la Seguridad Social.
           
ḡp,t+1 = Media móvil aritmética centrada en t+1, de once valores de la tasa de variación en tanto por uno del número de pensiones contributivas del sistema de la Seguridad Social.
           
ḡs,t+1 = Media móvil aritmética centrada en t+1, de once valores del efecto sustitución expresado en tanto por uno. El efecto sustitución se define como la variación interanual de la pensión media del sistema en un año en ausencia de revalorización en dicho año.
            I*t+1 = Media móvil geométrica centrada en t+1 de once valores del importe de los ingresos del sistema de la Seguridad Social.
            G*t+1 = Media móvil geométrica centrada en t+1 de once valores del importe de los gastos del sistema de la Seguridad Social.
            a = Parámetro que tomará un valor situado entre 0,25 y 0,33. El valor del parámetro se revisará cada cinco años.








jueves, 5 de febrero de 2015

La mitad de los parados no tienen derecho a prestación por desempleo

La tasa de cobertura (el número de parados que tiene acceso a algún tipo de beneficio) se situó en el 57,6% a finales de 2014. Prácticamente, sólo una de cada dos personas en paro recibe alguna ayuda.

En el curso de una de esas conversaciones en las que los españoles acostumbramos a dictar las soluciones mágicas a los grandes problemas del país, uno de mis interlocutores dijo: "Lo que necesitamos es menos políticos, y que lleguen al gobierno auténticos gestores". Dando a entender con ello que los actuales gobernantes son unos ineptos.

Con el debido temor a las consecuencias que la ley mordaza acarrean si te declaran radical, he de decir que disiento radicalmente de esa opinión. Es decir, yo creo que los miembros del gabinete ministerial de Rajoy y resto de administraciones regidas por los populares son unos competentes gestores. La cuestión es que que no defienden la cosa pública, que es para lo que fueron elegidos, sino el interés privado de los grandes grupos económicos y financieros.  


Y ahí sí que han demostrado plena eficacia privatizando servicios esenciales y saneando los costes de aventuras empresariales fallidas, desde la banca y los consorcios de la energía hasta las autopistas en quiebra, con  el dinero público obtenido a partir de los salvajes recortes en los presupuestos de finalidad social.
 
De hecho, como señala Vicente Clavero en su artículo Los dueños del Ibex son un 67% más ricos desde que gobierna Rajoy:
"A las grandes fortunas españolas les está yendo muy bien con Mariano Rajoy, si nos atenemos a la evolución de sus inversiones en Bolsa. A finales de 2011, el valor de las participaciones que tenían en empresas del Ibex apenas superaba los 35.000 millones de euros. Hoy, ronda los 60.000 millones (diez billones de las antiguas pesetas), lo que supone una subida del 67% en menos de dos años y medio".

De la eficacia de los recortes sociales son elocuentes las cifras del gasto de los servicios públicos de empleo en prestaciones de desempleo. Que fue de 1.907,2 millones de euros en diciembre de 2014, un 16,9% menos que en igual mes de 2013. En el conjunto del año, el gasto fue de 24.569 millones, lo que supone un recorte de 5.235 millones respecto al año anterior.

En diciembre de 2013, había 2,74 millones de beneficiarios y un año después esa cifra bajó hasta los 2,41 millones, un descenso de 330.000 beneficiarios, que ha dejado la tasa de cobertura (el número de parados que tiene algún tipo de beneficio) en el 57,6% a finales de 2014. 


Esta disminución del gasto en desempleo no se debe en absoluto a que haya más gente colocada, como acaban de demostrar las últimas estadísticas del paro registrado. Este gasto sigue recortándose por el agotamiento del derecho a recibir prestaciones, tanto contributivas como no contributivas, de gran cantidad de personas en paro.

Y esto es un efecto sabido, buscado y perpretado deliberadamente por el Partido Popular. En noviembre de 2011, en una entrevista publicada en El País, antes de las elecciones, Mariano Rajoy declaraba literalmente:

P. Insisto: en el debate le dijo a Rubalcaba que las prestaciones por desempleo tampoco las iba a tocar.

R. Es que yo creo que las prestaciones por desempleo van a bajar, pero no porque la gente deje de cobrar el desempleo, sino porque va a haber menos personas con derecho a cobrar el desempleo.

P. ¿Pero la cuantía y la reglamentación actual se mantendrán?

R. Sí.

 

Otra de las mentiras de Rajoy, pues como los hechos han demostrado, las condiciones para acceder al derecho a la percepción del subsidio por desempleo se han endurecido considerablemente bajo su mandato.  

Hay muchas cosas que escapan a mi conocimiento. Entre ellas, que a estas alturas el PP todavía cuente con un 27% de intención de voto.          


jueves, 8 de enero de 2015

Je suis Charlie



Los atentados de París nos han recordado que el terror no tiene fronteras. Pero debemos prestar atención acerca de un hecho insoslayable: que son las poblaciones de países donde más arraigado está el Islam las que sufren los mayores ataques terroristas. Es el caso de las matanzas perpetradas en el norte de Nigeria por el grupo Boko Haram.
 

A raíz del brutal atentado sufrido por el semanario satírico francés Charlie Hebdo, que publicó varias caricaturas de Mahoma en 2006, surgieron protestas espontáneas de la población unida bajo el lema "Yo soy Charlie" reflejado en pancartas bajo las que más tarde desfilarían dirigentes de distintas procedencias, preferencias y raleas. Incluidos los que mantienen en sus países severas políticas represivas.

En esos momentos de fuerte carga emocional, la mayoría de los europeos aceptamos la versión de una agresión a la "tolerancia", los "valores occidentales" o la cacareada "libertad de expresión"; o la de una escalada de la "guerra santa" en nombre de Alá; o la de una acción estratégica de Al Qaeda para posicionar al islamismo. Sin embargo, son escasas las reflexiones sobre una realidad palpable: que los operativos de esos grupos terroristas no benefician en nada al Islam, al contrario, lo perjudican fomentando el desarrollo de grupos extremistas de sentido contrario agrupados bajo la bandera de la islamofobia.

Los ataques de París nos han recordado que el terror no tiene fronteras. Pero debemos prestar atención acerca de un hecho insoslayable: que son las poblaciones de países donde más arraigado está el Islam las que sufren los mayores ataques terroristas. Los provocados por Hezbolá, Boko Haram, Al Qaeda o el Estado Islámico se realizan contra los propios musulmanes.

Desde hace tiempo un grupo fundamentalista, tan sangriento en sus acciones como esperpéntico en sus proclamas, viene cometiendo tropelías en el norte de Nigeria con el propósito de establecer un estado islámico. Se trata de Boko Haram, nombre que significa "la educación occidental es pecado". Boko, versión pidging del inglés 'libro' como síntesis de toda la cultura occidental, de toda su educación, y el árabe haram, prohibido, vendría a ser, en opinión de Carlos Esteban "un trasunto salvaje y nada sutil de Fahrenheit 451. Representan el fanatismo religioso, la negación del saber, la violencia como 'ultima ratio', la sumisión absoluta de la mujer, el desprecio total por la vida de los ajenos a la tribu. Quemar chicos adolescentes, secuestrar niñas para venderlas o encerrarlas en un harén". 


Boko Haram no ha dudado en utilizar a una niña de 10 años como detonador de una bomba en un mercado, justo después de masacrar a unas 2.000 personas en el ataque a la localidad de Baga, en el noreste del país. Ese grupo no sólo atacó Baga en repetidas ocasiones sino también unas 15 localidades cercanas.
 
Hoy, Boko Haram controla un área similar al tamaño de Dinamarca en un país como Nigeria, atrapado en un conflicto brutal que está enfrentando a musulmanes y cristianos, y cuyo trasfondo incluye tensiones entre una élite corrupta enriquecida por el petróleo y la empobrecida población del norte, marginada y abandonada a su suerte. Más de 10.000 personas han sido asesinadas en 2014 y más de 1,6 millones de nigerianos han huido de sus hogares.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Viaje al Trou au Natron


Viajar durante días por las arenas del Sáhara hasta llegar a las montañas del Tibesti, y una vez allí descender al espectacular cráter del Trou au Natron tal vez sea una extravagancia. Pero, tal y como está el panorama, hay cosas de peor gusto. Verbigracia, tragarse, aunque sea en reseña diferida, un discurso del presidente del Gobierno o del Rey invitándonos a tener confianza en el futuro inmediato mientras anuncian subidas de pensiones o del SMI que suponen un verdadero insulto a la inteligencia.
 
"Lleva cuidado con lo que deseas porque podría acabar cumpliéndose", dice el proverbio. Uno tiene derecho a tener sueños, como el que albergo desde que, en los años 70 del siglo XX, a bordo de un "cuatro latas", recorrí la pista transahariana argelina hasta Tamanrasset, en la región del Hoggar. Entonces nació el deseo de llegar al Tassili n'Adjer y proseguir por las balizas que dejó la misión Berliet en el desierto del Níger, y de ahí a Zouar, en el Tibesti chadiano. Problemas de índole personal y económica me impidieron llevar a cabo un viaje que al día de hoy resulta irrealizable dada la extrema conflictividad existente en el territorio sahariano. La pista Seguedine a Zouar está sembrada de minas. Así que, antes de que los años me pasaran la factura de la fatiga de materiales, debía aprovechar la relativa estabilidad reinante hoy en la República Democrática del Chad para llegar, por una vía más corta, al Trou au Natron.

El plan consistió en montar junto a mis amigos Elena López y Gustavo Cuevas, una expedición ligera: dos vehículos 4X4 y sus correspondientes conductores y un guía de la etnia tubu, amén de un cocinero shara. Con autonomía de combustible, agua, provisiones, tiendas, etc. Partiendo de Ndjamena, la ruta sigue el curso del Bahr el Ghazal hasta adentrarse en la inmensidad de arena del erg Djourab para llegar, vía Faya Largueau, a Zouar, cerca de la arbitraria línea fronteriza con Libia y Níger. (En África no hay fronteras, ni siquiera entre la vida y la muerte, afirmó el poeta senegalés Léopold Sédar Senghor). En esos arenales que aparentan desembocar en la nada se han librado guerras que han dejado la ruta jalonada de chatarra bélica, y lo que es peor, de zonas sembradas de minas explosivas por las que sería fatal aventurarse sin un guía buen conocedor del terreno.
 
 
 
A partir de Zouar, las arenas pierden protagonismo ante los tremendos pedregales por los que se abre paso la durísima pista de montaña que se dirige hacia Bardai. La altitud se va elevando progresivamente hasta alcanzar una plataforma que ronda los 2.200 m. Es allí, aproximadamente a mitad de la ruta, donde aparece el abismal "agujero" del Natron. 

Nos hallamos ante el monumental cráter de un volcán apagado situado en lo más remoto del Sahara, al sur del Tarso Toussidé (3.265 m) en la cordillera volcánica del Tibesti. Su nombre afrancesado alude a las grandes y brillantes costras blancas de carbonato de sodio que se forman en su fondo. De la espectacularidad del cráter dan idea sus dimensiones: ocho kilómetros de diámetro y una profundidad de 950 m, albergando en su interior los conos de otros pequeños volcanes. Espectacular, también, resulta su descenso por el único punto en que una sucesión de bloques descompuestos y viras en las verticales paredes posibilitan algo parecido a un 'camino'. Sin ser técnicamente difícil, requiere estar habituado a desenvolverse por terrenos abruptos y no tener aversión al enorme vacío que se abre a nuestros pies al comenzar el descenso. 

Comienzo del descenso al Trou en el que hay algún pasaje delicado en el que 'conviene no caerse'.

Por esta ruta, acompañados por Hassan Oumar, el guía tubu, descendimos Gustavo y yo hasta pisar las salinas planicies que alfombran el suelo de este grandioso paraje del planeta. La sombra de alguna que otra acacia dispersa brinda algo de alivio frente a la intensa luz reflejada en el fondo de este mundo mineral. Bajar al cráter de un volcán y, detalle importante, subirlo de nuevo, puede que sea una extravagancia, pero como aprendimos en la lección del viaje a Ítaca, lo que importa no es tanto la meta sino que el camino sea largo, por las experiencias que nos depara. Recorrer unos 6.000 km por el desierto nos permitiría asimismo conocer lugares tan insólitos como los lagos de Ounianga, increíbles láminas de agua de color esmeralda. Contemplar cientos de pinturas rupestres en las grutas camino del Ennedi o escuchar, en el guelta de Archei, el concierto proporcionado por los rebaños de dromedarios bramando  al unísono de placer mientras rellenan de agua sus grandes barrigas. 
Ounianga Kebir. El mayor de los lagos declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco
Guelta de Archei, las caravanas por riguroso turno abrevan en el cauce, cuyos cocodrilos no amenazan a los cuadrúpedos
 

En Chad, las caravanas son todavía hoy una forma de transporte habitual, ya que la adquisición de un 4x4 no está al alcance de cualquiera. Al parecer, hay jóvenes que consiguen comprarlo con el dinero obtenido alistándose como mercenarios en alguna de las guerras declaradas en los países limítrofes. Otros, según cuentan, buscando oro en el Tibesti. Tras largas décadas de guerras internas y externas, Chad es un país pobrísimo, que ocupa el nº 184 sobre un total de 187 países incluidos en el Índice de Desarrollo Humano (IDH). Exceptuando la capital, Djamena, en la extensa región norte el visitante no debe esperar encontrar ningún recurso turístico. Por lo que deberá viajar provisto de todo lo necesario, incluso para efectuar sobre la marcha las reparaciones mecánicas que sean precisas. En nuestro caso, avería en el diferencial de un vehículo y rotura de una hoja de ballesta, que fueron solucionados por nuestros competentes conductores. Hay que transportar asimismo el material de vivac, reservas de agua y el grueso de provisiones, aunque de cuando en cuando será posible abastecerse de pan en algún oasis y, si hay suerte, de hortalizas frescas. En cuanto a la carne, tarde o temprano se encuentra algún rebaño de cabras cuyo propietario no tendrá inconveniente en vendernos una res, que será sacrificada in situ e incorporada a nuestro menú. Que nadie arruge la nariz ni me venga con melindres, que los filetes comprados en asépticas bandejas en nuestros supermercados también proceden de mataderos. Situados, eso sí, a distancia de nuestras mesas para que la visión de la muerte de otro ser vivo no nos incomode. Aquí al menos se asume la responsabilidad carnívora.

Por lo que respecta a la seguridad de la región, motivo por el que abandonaron algunos de los candidatos iniciales a este viaje, no hay que menospreciar los riesgos potenciales en una zona tan conflictiva como la del Sahara/Sahel, contaminada por grupos islamistas armados. No obstante, Chad cuenta con un ejército muy potente, experimentado tanto en guerras internas como en las libradas contra Libia y Sudán, que no está por la labor de aguantar tonterías. La zona fronteriza con Nigeria, donde actúa Boko Haram, está sellada. Y en el norte, el Gobierno chadiano ha encomendado la vigilancia a soldados nativos, tubus, que conocen bien el terreno y obtienen información de sus numerosos parientes nómadas que se trasladan por la región. Esto se refuerza con la Operación Barkhane, un considerable despliegue militar del ejército francés por el norte saheliano con la misión de combatir los núcleos terroristas de corte islámico radical. 

Ubi bene, ibi patria: allí donde me encuentro bien, allí está mi patria. Anteayer en el Pirineo, ayer en el Tibesti, vivaqueando à la belle étoile bajo esa miríada de luminarias celestes presididas por Orión, que en nuestro contaminado hábitat europeo son tan difíciles de ver. Lo que las agencias de viaje venden como aventura es un producto similar al "encanto" de las casas rurales: una recreación de lo que antaño era pura cotidianeidad. Pero las gentes que viven en pleno desierto no consideran aventura encender una hoguera para calentarse por la noche. 

Tanto la tontería como el provincianismo político que abunda en nuestro país se curan viajando. Sobre todo, cuando el viaje transcurre por estos inmensos territorios donde la gente sobrevive con lo imprescindible. Aunque dar curso a aprendizajes de esta índole resulta bastante costoso para rentas modestas como la del que suscribe, me queda la satisfacción de que, fiel a mi lema, todo el gasto realizado se fue en suministros locales, sin darle un duro a las empresas afiliadas a la CEOE que fomentan, a la vez, la corrupción política y la precariedad social.









Para quienes estamos habituados a viajar por autopistas y pedir la dimisión del Gobierno en caso de que una nevada cause problemas de tráfico, viajar por el desierto nos parece una aventura. Pero escenas como las que aparecen en las imágenes constituyen parte de la normalidad para las gentes de gran parte de África: Un camión averiado, cargado de mercancías y pasajeros, que espera durante horas, o días, que le llegue una pieza de repuesto. Vivac sobre la arena. Negociación de una cabra para la despensa. Sustitución de una hoja de ballesta. Recarga de combustible a partir de la propia reserva. [Es posible ver las fotos ampliadas pinchando sobre ellas]


martes, 25 de noviembre de 2014

La Renta de Ciudadanía como indemnización por el coste social de la crisis


A los costes sociales de la última crisis del capitalismo local, hay que añadir que la ciudadanía española, en tanto que contribuyente, lleva décadas pagando costes privados sobre los que no posee ni control ni beneficio: quiebras bancarias, bancarrotas de autopistas, cierres de centrales nucleares, sondeos fallidos de fracking... Es justo, pues, reclamar una contrapartida a este esfuerzo nacional. Esta indemnización social refuerza el argumento político y moral para reivindicar un Ingreso Ciudadano. Aunque Podemos renuncie a empoderar a la gente y se conforme ahora con algo tan viejuno como el humillante artefacto del ingreso de inserción.

El listado de ayudas, socorros y rescates al tinglado fnanciero y gran empresariado del país es demasiado extenso como para hacer inventario en esta página. A las ayudas registradas en el Boletín Oficial del Estado hay que añadir los casos de corrupción que afloran día a día, apestando el ambiente con su nauseabundo aroma. Cada una de esas corruptelas suponen un doble coste: lo que se embolsa el corrupto más lo que se lleva el corruptor en forma de adjudicaciones de contratos de la Administración.  

Un recentísimo ejemplo de ayuda pública con dinero del Estado es el acuerdo del Consejo de Ministros mediante el cual la empresa Enagás, participada por el Estado y con varios ex dirigentes del PP en su consejo de administración, deberá indemnizar con 1.350 millones de euros a la compañía Escal UGS, participada en un 67 por ciento por ACS, la constructora que preside el mandatario del Real Madrid, Florentino Pérez. 

Esta compañía ha recibido ya esa astronómica indemnización por el fracaso de la planta de almacenamiento de gas Castor cuya operación empezó a causar terremotos en las costas de Tarragona y Castellón debido a las deficiencias de ingeniería y construcción de la obra. Esta astronómica cantidad se irá repercutiendo en la tarifa del gas de los consumidores durante los próximos 30 años. Todo un canto al revés al tan cacareado riesgo empresarial que glorifica la iniciativa privada.

Esta última 'estafa legal' —estafa política y moral legalmente instrumentada— del Gobierno coincide en el tiempo con la intensificación del debate sobre la oportunidad de instaurar una Renta Básica de Ciudadanía (RBC). Debate incentivado en la opinión pública por Podemos, el recién nacido partido político cuyos líderes han agitado la bandera del ingreso ciudadano como forma de ganar popularidad en la opinión pública. Vean si no, este vídeo en el que Pablo Iglesias junior explica, con aparente convicción, principios idénticos a los que llevamos defendiendo desde hace muchos años desde el Observatorio de Attac y la Red de Renta Básica.

El renuncio de Iglesias según Peridis en El País.
No obstante, Podemos acaba de descartar la Renta Básica de su programa de gobierno. Lo cual era previsible tras encomendar la redacción del mismo a los economistas Viçens Navarro y Juan Torres, ambos manifiestamente opuestos al ingreso universal. En su lugar, proponen algo tan viejuno como ¡una renta de inserción! para quienes no tengan trabajo. Lo que implica, a la postre, situar al desempleado bajo la eterna sospecha de holgazanería y convertirlo en víctima propicia para ese afán de vigilar y castigar al que tan aficionada es la derecha pura y dura. 

Aparte de las habituales truculencias con que los voceros del Orden Establecido denostan la RBC, no faltan en este debate quienes opinan que el ingreso garantizado sólo serviría para apuntalar el capitalismo impidiendo avanzar hacia el socialismo. Opinión muy respetable que se derrumba ante un pequeño detalle: ahora mismo, el socialismo ni está ni se le espera. 

No sólo no estamos en vías de construcción de una sociedad organizada de acuerdo a un modelo de socialismo. Antes bien, huelga recordar que nos hallamos bajo el aplastante dominio de un capitalismo sin trabas. Sin que haya una fuerza de izquierda capaz de hacerle contrapeso. Ni siquiera como la encarnada en su día por la socialdemocracia coherente con el Estado del Bienestar, a la que Podemos declara imitar.


Más allá de los apriorismos ideológicos, la realidad es que vivimos en una sociedad con una elevadísima tasa de desempleo y, lo que es todavía mucho peor, con una gran masa de trabajadores pobres. Es decir, un precariado sometido al más absoluto dominio por parte de los empleadores. 


Al creciente sector de ciudadanos que se encuentran sometidos a las servidumbres del desempleo, la precariedad y la pobreza le importan poco las especulaciones de salón sobre si la implantación de la RBC desembocaría en el fortalecimiento aún más de un capitalismo desenfrenado. Y yo, que vengo de ese mundo, lo que sé es que, aquí y ahora, con una RBC cuya cuantía fuera de un céntimo por encima del umbral de pobreza, dejaría de haber pobres y working poors en nuestra sociedad. Y, por tanto, aumentaría la libertad real de las personas, o sea, de su derecho a decidir. Expresión que está de moda hoy referida a una abstracción nacionalista, no al derecho universal de las personas de carne y hueso a decidir qué hacer hoy, mañana, pasado, con su vida

¿Por qué una renta de ciudadanía no ha de significar progreso? ¿Acaso reivindicar un ingreso mínimo es tan diferente de exigir servicios de Salud y Educación públicos? Hablamos, claro está, de una renta de ciudadanía, no de esa humillante renta de inserción ante la cual se ha rendido las propuestas de Podemos. Una renta de inserción condicionada es un factor de servidumbre, un artefacto de dominación sobre las personas. Un ciudadano de pleno derecho es parte integrante de la comunidad política en la que vive y por tanto, no necesita ser insertado en lugar alguno. Es el Sistema el que ha fallado y es, pues, al Sistema, a quien corresponde indemnizar al ciudadano a cuenta de los daños causados por la avería.  

Frente a inserción, insurgencia. A la ciudadanía perjudicada y no indemnizada le asiste el legítimo derecho a la rebelión. 

En su Preámbulo, la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la Asamblea General de las Naciones Unidas (1948) considera esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho "a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la Rebelión contra la tiranía y la opresión". Lo que en buena lógica significa que la rebeldía es legítima si el Estado que la haya suscrito no cumple las garantías especificadas en la Carta.