miércoles, 22 de diciembre de 2021

500.000 Admiror, te, paries, ...

 

Aunque no hubiera estado mal en caso de haber sido un premio de lotería, la cifra se refiere a algo distinto: es la marcada por el contador de este blog: 500.000. Una cifra redonda que corresponde al número de visitas registradas hasta el pasado domingo.


En efecto, 500.000 es una cifra redonda, insignificante a escala sideral pero que tiene especial relieve para un modesto blog que, desde su apertura, ha procurado mantener fidelidad a su propósito inicial: combatir la desigualdad social desde la crítica de las políticas laborales y de protección social.

Tampoco es que sea una cifra como para tirar cohetes. Habida cuenta de que la primera entrada fue publicada el 7/3/09, la aparente rotundidad de los cinco ceros se relativiza si consideramos el tiempo transcurrido desde esa fecha: 141 meses. Un axioma de la sociología asegura que "toda estadística convenientemente torturada acaba por confesar cualquier cosa", así que tomaremos los números en su expresión pura y dura, "sin cocina". El cociente arroja una media de 3.546 visitas mensuales y 118 diarias.

A lo largo de ese periodo se han publicado 445 entradas, lo que arroja una media de tres artículos mensuales. Frecuencia que en los últimos tiempos se ha reducido bastante debido a que el mantenedor del blog es consciente del caudaloso torrente de palabras, cargadas con más ruido que información, que circulan por la red. Cada publicador debería administrar las suyas con sobriedad, evitando el riesgo de que acaben siendo merecedoras de la cáustica observación que una mano anónima dejó escrita sobre los muros de Pompeya:   

Admiror te, paries, non cecidisse ruina qui tot scriptorium taedia sustineas

(Oh, pared, me maravilla que no te hayas hundido bajo el peso de tantas necedades).

Por supuesto, a la mayoría nos apetece contarle nuestras batallitas al mundo. Lo que no está claro es que todo el mundo esté deseando escucharlas. Y ni siquiera a los habituales lectores que muestran simpatía con el blog conviene servirles grandes raciones, ya que se supone que tienen otras muchas e interesantes cosas que hacer con su tiempo. Una excelente forma de autocontrol se encuentra en la regla que nos dejó el humanista, filósofo y pedagogo del Reino de Valencia Luis Vives (1493-1540)

«Quien escribe tiene antes que leer mucho, meditar, ensayar y corregir, pero publicar muy poco; la proporción entre estos actos debe ser, a nuestro juicio, la siguiente: La lectura, como cinco; la reflexión, como cuatro; el escribir, como tres; las enmiendas reducirán lo anterior a dos partes, y de éstas, una es la que debe salir a la publicidad».

Nacido en el seno de una familia de origen judío, Juan Luis Vives tuvo que abandonar España en 1509 huyendo de los rigores de la Inquisición, que entre otras atenciones envió a su padre a la hoguera. Estudió en la Sorbona parisiense y, durante un breve periodo, enseñó en el Corpus Christi College de Oxford y acabó enseñando humanidades en las Universidades de Brujas y Lovaina.

Vives demostró su sensibilidad social en De Subventione Pauperum (Del socorro de los pobres), un tratado en el que plantea que, en lugar de la caridad privada o eclesial, sean las autoridades públicas quienes se encarguen de erradicar la pobreza. Y por supuesto, procediendo de una forma mucho más digna que la de brindar a la población desfavorecida nada menos que una especie de pienso para pobres, elaborado con alimentos de desecho, de la que, en su día, hablamos en una de las páginas de este cuaderno. 

Por lo demás, quede patente la gratitud del escribidor a todas las personas que, habiendo miríadas de ofertas de lectura en Internet, han tenido la gentileza de visitar este sitio. Y con este enlace les dejo mi felicitación y mis mejores deseos de salud, que no es poco, en estas Fiestas del Año II de la Pandemia vírica.




6 comentarios:

  1. Mi mas sincera enhorabuena, desde siempre he valorado tus dotes para la comunicación ya sea hablada o escrita, y con mas razón por los temas que tratas.

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    1. Muchas gracias. Se hace lo que se puede dentro del inmenso ciberocéano

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  2. Felicitaciones y que no te falte el aliento para seguir alimentando esos espacios de verdad que todos necesitamos.

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    1. Muchas gracias, Alberto. El aliento... hasta donde podamos.

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    1. Muchas gracias, tu mensaje supone un clarísimo Im-Pulso para continuar en esta línea. Saludos

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