miércoles, 1 de julio de 2026

Emergencia climática ¿Y tú a quién vas a creer, a los negacionistas como Abascal y Díaz Ayuso o a tus propios ojos?"

 

M. Fontdevila. el Diario.es


Una temprana ola de calor está achicharrando buena parte de la Europa occidental y, por supuesto, la península Ibérica. No se trata de ese “calor de siempre” de la opinión cuñadista. Es una auténtica situación de emergencia. La ola de calor ha provocado potentes incendios y muertes prematuras. Aunque destacadas figuras de la derecha extrema insisten en su actitud negacionista, la evidencia del calor forma parte ya de la experiencia diaria de la gente. En aras de su propio interés, las personas sensatas deben resolver cuanto antes esa cuestión planteada en su día por los hermanos Marx: "¿Y tú a quién vas a creer, a mí o a tus propios ojos?"

Europa no encuentra alivio ante la ola de calor que la azota sin descanso. Las temperaturas abrasadoras han obligado a Francia, Alemania, Reino Unido y Países Bajos a tomar medidas excepcionales: el cierre de colegios, la restricción de acceso a monumentos y la suspensión de grandes eventos, entre ellos el Orgullo Gay de París. El fin de semana se presenta aún más duro, con Alemania y Bélgica en alerta por posibles récords históricos que podrían superar los 40 grados, mientras Holanda vive su jornada más sofocante desde el inicio de la ola. 

Los Balcanes occidentales tampoco escapan a esta situación: en los próximos días, varias de sus ciudades podrían alcanzar también esa marca. Y en los Alpes suizos, las imágenes de una impresionante corriente de agua recorriendo la vertiente del Cervino han dado la vuelta al mundo del alpinismo.


Cascadas en el Cervino. Un fenómeno muy poco habitual que numerosos especialistas relacionan con un deshielo anormalmente intenso.


Esta primera ola de  calor que está achicharrando buena parte de la Europa occidental, incluida la península Ibérica y Baleares, habría sido “prácticamente imposible” hace solo 50 años. Es la conclusión principal de un estudio del World Weather Attribution (WWA), un grupo de científicos especializado en elaborar informes de atribución al cambio climático de eventos meteorológicos extremos.

En su mayor parte, la ciudadanía no ha tenido el suficiente tiempo o interés para leer los informes científicos que confirman que el cambio climático debido a la actividad humana es irreversible, al menos a corto plazo, y que la situación es de una emergencia de tal envergadura que hay que tomar medidas para proteger a la población. Pero lo que ya no puede negar esa ciudadanía, por muy desinformada que esté, es la evidencia de los estragos que ese calor inclemente causa en su vida cotidiana. Y en aras de su propia supervivencia pronto tendrán que resolver esa cuestión que planteaban los hermanos Marx en una de sus geniales escenas: "¿Y a quién vas a creer, a mí o a tus propios ojos?"(*)

En España, esa primera ola ha dejado 212 muertes asociables a las altas temperaturas y la gente de común se abrasa a diario en el trabajo, en sus viviendas, en el insomnio de las noches tórridas de nuestras principales ciudades. Julio comienza con la entrada de una nueva masa de aire muy cálido "por encima de lo normal". Pese a lo cual, destacados personajes del ámbito político perseveran en su actitud de adalides del negacionismo climático.

Empezando por Santiago Abascal, que califica la "emergencia climática" como una "estafa", una "tomadura de pelo" y una manifestación de "fanatismo climático". El discurso del líder de Vox frente a las agendas ambientales se articula en varios puntos clave: pérdida de libertad y ruina económica: Abascal sostiene que, bajo la excusa de la protección ambiental, se restringen libertades individuales y se imponen costes inasumibles para los ciudadanos. Abascal utiliza la expresión "terrorismo climático" para señalar la gestión forestal e hídrica de los gobiernos del PSOE y del PP. Vox sitúa las políticas de emergencia climática dentro de un "aquelarre globalista" e ideológico que beneficia a grandes potencias extranjeras mientras perjudica y empobrece a las clases medias y trabajadoras de Occidente.

A diferencia de otros partidos, Vox defiende la derogación de las leyes de cambio climático y la salida de España de los acuerdos verdes globales. En las comunidades autónomas donde han alcanzado acuerdos de gobierno con el Partido Popular, el partido liderado por Abascal ha intentado asumir las carteras de Medio Ambiente y Gestión Forestal con el fin de relajar las normativas de protección medioambiental y favorecer el desarrollo industrial o la caza. En Andalucía, Vox ya le ha marcado el camino a Moreno Bonilla, que necesita sus votos para la investidura: “Sí a la prioridad nacional, no al fanatismo climático”

Como no iba a quedarse fuera de la fiesta, la frutera al frente de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (IDA), hace tiempo que vinculó directamente la "emergencia climática" con el comunismo, afirmando que detrás de las agendas ecologistas de la izquierda se esconde esta ideología. Durante una intervención en la Asamblea de Madrid, IDA sostuvo que la oposición utiliza el alarmismo climático para atacar el consumo, el empleo y las libertades individuales. Basa su rechazo a tomar medidas en este ámbito en el presunto control estatal, declarando que las restricciones de movilidad y consumo son herramientas de control social típicas de sistemas comunistas.

IDA Acusó a los partidos de izquierda de señalar a los comerciantes y autónomos como culpables del clima a través de normativas restrictivas. Aseguró que la izquierda promueve una "agenda" que va en contra de la evidencia científica para camuflar sus objetivos ideológicos tradicionales. Denunció que las imposiciones verdes generan "pobreza a manos llenas", afectando principalmente a las clases trabajadoras que no pueden costear la transición energética.

¿Están locos estos negacionistas? En absoluto, su disparatado discurso negacionista sirve, en primer lugar, para captar votos de los sectores más cutres de la población. Pero su principal función es obstaculizar las medidas que es preciso tomar tanto para intentar detener el avance del calentamiento global como para proteger a la población de los efectos ya producidos por estos. Unas medidas que, de aplicarse, supondrían una merma de las ganancias de grandes empresas de la industria, la energía y del sector agroalimentario. 



  


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(*) La frase pertenece a la película Sopa de ganso (1933). En un momento dado, Chicolini (Chico Marx) se hace pasar por Groucho y encima niega ser quien está viendo la señora Teasdale, quien dice: "Pero te vi con mis propios ojos." Y Chicolini responde: Who Ya Gonna Believe, Me or Your Own Eyes "¿Y a quién vas a creer, a mí o a tus propios ojos?






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