miércoles, 25 de marzo de 2009

¿Acabaremos pagando por tener un empleo?

El desempleo en España aflige ya a 3.000.000 de personas, y los analistas económicos pronostican que en 2009 esa cifra se incrementará hasta los 4.000.000 de desempleados. Pese a todo, las instancias más conservadoras piden abaratar aún más las indemnizaciones por despido. A este paso, llegará un momento en que habrá que trabajar gratis, o peor todavía: pagando por tener un empleo.

Lo acaba de pedir, por enésima vez, el presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Gerardo Díaz Ferrán, en el curso de un encuentro con el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Entre las recetas del líder de la patronal para hacer frente a la crisis están la necesidad de acometer una reforma laboral y de crear nuevas fórmulas de adecuación y extinción de contratos.

“El coste del despido debe ser revisado de forma inteligente e imaginativa, probablemente con un nuevo contrato”, ha asegurado Díaz Ferrán, tras destacar que sería incluso “incentivador para la creación de puestos de trabajo”.

Las recetas patronales coinciden con las recomendaciones que acaba de hacer el Fondo Monetario Internacional para España. La reforma del mercado laboral debe pasar por la eliminación de las cláusulas de revisión salarial, mayor flexibilidad en la relación entre empresarios y empleados, y disminución de los costes de despidos para evitar la dualidad entre contratos temporales y fijos. “El mayor coste de esta crisis lo pagan los trabajadores porque el mercado laboral no se está ajustando vía precios, sino con más paro. España necesita extender una política de moderación salarial contundente para ganar competitividad”, insisten los ‘expertos’ del FMI.

Pero ese análisis entra en abierta contradicciónn con los datos ofrecidos por otro organismo internacional, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Según este organismo, las diferencias de salarios medios entre España y los países de su entorno siguen siendo relevantes. Los 22.667 que se cobran en España en la industria y los servicios contrastan con los casi 28.000 de Francia y los 41.000 de Alemania.

Según la OCDE, durante la época de bonanza entre 1995 y 2005, el poder adquisitivo del salario medio España bajó un 4%, el único descenso en todos los países de la organización. Dos de cada diez empleados ganan 1.000 euros brutos al mes, según el sindicato Comisiones Obreras, y eso que se trata de gente con preparación cualificada. Pero son mayoría los empleados cuyos ingresos no alcanzan siquiera esa cifra, bien porque tienen trabajos temporales que no les ofrecen empleo durante todo el año, bien porque tienen sueldos inframileuristas.

La reducción de salarios es una receta tan vieja como el hambre. John Smith, en su Chronicon Rusticum-Commerciale or Memoirs of Wool (1747), “Los pobres no trabajarán jamás un número más alto de horas de las que precisan para alimentarse y subvenir a sus excesos semanales [...]. Podemos decir sin temor que una reducción de los salarios en las fábricas de lana será una bendición y una ventaja para la nación y no hará un daño real a los pobres”.

Uno de los grandes logros del capitalismo contemporáneo ha sido recuperar en el escenario laboral la figura del working poor o “trabajador pobre”. Categoría de precariedad en la que se encuadran aquellas personas que, a pesar de tener una relación laboral normalizada por un contrato legal, se sitúan por debajo del umbral de pobreza de su país.

En tales circunstancias ¿hasta dónde se quieren rebajar los salarios? A este paso, llegará un momento en que habrá que trabajar gratis, o lo que es todavía mucho peor: habrá que pagar por tener un empleo.

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