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De parabel der blinden La parábola de los ciegos. Pieter Brueghel el Viejo (1568) |
En otro tiempo yo creía que «entender» quería decir bastante más de lo que a mí me pasaba cuando en verdad estaba entendiendo igual que los demás, y como eso no me bastaba para satisfacer lo que yo pensaba que sería «entender», creía que yo no había entendido y que los que decían que habían entendido habían visto una luz mucho más clara y unas figuras mucho más nítidas que yo. Al cabo de los años empecé a sospechar que cuando los demás dicen que entienden en realidad están viendo ese vago resplandor, esos contornos de humo, esas difuminadas sombras que yo nunca habría osado antaño designar como «entender».
(Rafael Sánchez Ferlosio)
Abro los ojos al nuevo día y, de inmediato, quedan cegados ante la oleada de horror que impregna las noticias que escucho a través del pequeño transistor que me sirve como ventana al mundo: el ejército de Israel ha efectuado un nuevo bombardeo sin previo aviso sobre la Franja de Gaza. Según los primeros recuentos muertos superan ya los 400, mientras que hay más de 660 heridos, y muchas personas aún bajo los escombros. La mayoría de las víctimas, según Hamás, son mujeres y niños, y en las imágenes que llegan de la Franja pueden verse a muchas personas correr hacia los hospitales cargando a niños heridos o inmóviles en pijama.
El ataque de Israel se produjo por sorpresa en plena negociación para la segunda fase de la tregua y la excusa fue que Hamás no había devuelto a los rehenes que todavía retiene, siendo justo ese aspecto el punto a negociar. “Esto es solo el principio”, dijo Benjamín Netanyahu, que prometió incrementar los ataques.
Este ataque se ampara en la total aquiescencia de Estados Unidos de América. Un país que ha sentado en el máximo sillón de mando a ese acaudalado gánster de peluca anaranjada, cuya política se inspira en el ruido y la furia, que días antes del ataque y entre otros muchos despropósitos anunció su intención de expulsar a la castigada población palestina para convertir la Franja en un lujoso complejo turístico.
"Dejadlos: son ciegos que guían a ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en el hoyo". (Mateo 15,14) Esa parábola del Evangelio es la que inspira el cuadro de Bruegel, así como el título del libro Vendrán más años malos y nos haremos más ciegos. En el que Rafael Sánchez Ferlosio recoge una selección de aforismos, pensamientos y relatos breves, no exentos de ácida crítica a los convencionalismos que solemos aceptar para convencernos de que entendemos esa historia general de la infamia que es la historia política del mundo.