lunes, 15 de junio de 2026

Calor en las aulas: que se jodan

 

EFE: Salud

El calor afecta directamente la capacidad de aprender. Y el calor extremo es dañino para estudiantes de familias con menos recursos. En España, cuando llega el verano, decenas de miles de alumnos y docentes conviven con temperaturas superiores a los 30 °C. A falta de una normativa concreta, la regulación de la temperatura en los colegios públicos compete a las Comunidades Autónomas. Cuyos responsables, en algunas de ellas, esconden su incompetencia tras las bufonadas propias de un idiota moral.


El calor afecta directamente la capacidad de aprender: un estudio de Harvard, UCLA y Boston University con más de 10 millones de estudiantes encontró que cada grado Fahrenheit (~0,5 °C) de aumento en la temperatura media del curso escolar reduce el aprendizaje un 1 %, y que el calor extremo es especialmente dañino para estudiantes de familias con menos recursos.

Nueva York acaba de aprobar una ley que fija 88 °F (≈31 °C) como temperatura máxima en espacios ocupados por estudiantes, en vigor desde septiembre de 2025. Es la primera norma de este tipo en EE. UU. y podría servir de referencia para otros sistemas educativos.

Por su parte, el Comité de Salud Medioambiental de la Asociación Española de Pediatría reclama establecer medidas de climatización en los colegios e institutos desde los 26-27 °C para proteger la salud de niños, niñas y adolescentes, más vulnerables al calor que los adultos ya que su sistema de termorregulación todavía está en desarrollo.

Mientras no haya normativa específica, la referencia en España sigue siendo el Real Decreto 486/1997 de lugares de trabajo (17-27 °C para tareas sedentarias), aunque no es directamente aplicable al alumnado. Tras casi dos décadas en vigor, esta norma sigue sin trasladarse a la realidad de la mayoría de colegios, donde decenas de miles de alumnos, docentes y familias conviven a diario con temperaturas rozando o superando los 30 grados.

El vacío normativo deja la decisión en manos de cada centro o comunidad autónoma. Aunque las respuestas dadas por los responsables de algunas de ellas no sean de lo más edificante. Ya en 2017, el exconsejero madrileño de Sanidad, Jesús Sánchez, llegó a sugerir abanicos de papel como alternativa al aire acondicionado: "Dobla, dobla, dobla y tienes el abanico". El año pasado, el entonces conseller valenciano de Educación, José Antonio Rovira, zanjaba las olas de calor en los centros con un escueto: "Realmente quedan cuatro días de curso". Por su parte, la diputada de Vox en Aragón, Marta Fernández, aseguró que "Los niños no son de mantequilla".

Sin duda, el ranking de la frivolidad en este asunto lo encabeza el consejero de Cultura, Turismo y Deporte de la Comunidad de Madrid, Mariano de Paco, afirmó que "el calor, a lo mejor, es fuente también de inspiración" para los alumnos. De Paco recordó que él estudió la Educación General Básica (EGB) en un colegio de Murcia. Indicó que "cuando hace calor, hace calor" y que "no pasa absolutamente nada" por asistir a clase bajo esas condiciones. Además, mencionando al poeta murciano Vicente Medina, destacó que escribió su obra dramática La Cansera bajo un calor intenso, utilizándolo como ejemplo de cómo el clima puede potenciar la creatividad. 

De todas las formas posibles de comportarse como un idiota, la peor es la idiotez moral. Un idiota moral es aquel que, pese a tener conocimiento de que un determinado hecho cometido en su entorno produce una injusticia, prefiere ignorarlo. Y, llegado el caso, se convierte en actor o coautor de la misma renunciando a su capacidad de análisis racional 

Estas bufonadas en la Asamblea madrileña se sitúan en la estela marcada por otra sesión, esta en el Congreso de los Diputados, el 11 de julio de 2012 cuando parte del hemiciclo estuvo a punto de venirse abajo a causa del jolgorio montado por los parlamentarios del Partido Popular aplaudiendo a rabiar y jaleando al entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Que en tal ocasión anunció el mayor paquete de recortes y medidas de ajuste económico de la historia democrática de España, con el objetivo de ahorrar 65.000 millones de euros en dos años y medio. A medida que Rajoy iba desvelando los detalles de las brutales medidas de ajuste que se disponía a aprobar en el Consejo de ministros, los diputados populares estallaban en sonoros aplausos.

En ese ambiente de exaltación, la diputada popular Andrea Fabra no pudo reprimir su gozo ante el anuncio de recorte en el seguro de desempleo, cuya prestación se redujo del 70% al 50% de la base reguladora a partir del séptimo mes de percepción. Ante lo cual, y con modales propios de la más zafia maritornes, rubricó ese recorte gritando un expresivo y cuasi orgásmico "que se jodan". 

¿Qué es lo que aplaudieron y jalearon los parlamentarios populares en el Congreso? ¿Recortar las prestaciones a las personas en paro es digno de alborozo? ¿Acaso adoptar medidas que empeoran de forma sensible las condiciones de vida de millones de personas es algo digno de ser aplaudido? ¿Es que esos diputados de la derecha son tontos de baba o, peor aún, son idiotas morales? 

¿Qué es lo que mueve a risa ahora a los diputados de la derecha madrileña tomando a guasa el problema del calor en las escuelas públicas madrileñas desde sus bien climatizados escaños de la Asamblea madrileña? Porque el consejero de Paco esgrimió sus inspiradas tesis obviando que su propia consejería licitaba un gasto de más de 108.000 euros para el mantenimiento del aire acondicionado de su sede institucional y despachos. Aunque literalmente no hayan usado ese verbo, con su actitud reproducen la respuesta de la maritornes Fabra: "Que se jodan"

Dramatis personae

Mariano de Paco Serrano, el Inspirado, obtuvo el grado de doctor en 2015 con una tesis dirigida por su propio padre, Mariano de Paco de Moya. entonces catedrático de Literatura Española de la Universidad de Murcia. Que también dirigió la tesis de su propia esposa, Virtudes Serrano. Virtuosa señora que dirigió posteriormente la tesis doctoral de la hija del matrimonio, Diana Marta de Paco. 

La diputada Andrea es hija de Carlos Fabra, histórico presidente del PP en Castellón acusado de corrupción, y esposa de Juan José Güemes, ex consejero de Sanidad en la Comunidad de Madrid entre 2007 y 2010, etapa en la que se convirtió en uno de los principales promotores del modelo de privatización y gestión público-privada del sistema sanitario madrileño. 

¿Quién era el ministro era el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas encargado de diseñar gran parte de los recortes fiscales aprobados en el Consejo de Ministros mediante el Real Decreto-ley 20/2012? Lo han adivinado: Cristóbal Montoro Romero. Actualmente imputado e investigado judicialmente en el llamado "Caso Montoro", instruido por el Juzgado de Instrucción número 2 de Tarragona. Se le acusa de liderar una presunta trama de corrupción en el Ministerio de Hacienda para beneficiar con reformas fiscales "a la carta" a grandes empresas a cambio de pagos a su bufete. 




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