martes, 17 de febrero de 2015

Los embustes de un tal Margallo sobre la subida de las pensiones

Las declaraciones de García Margallo sobre la subida de pensiones que, según él, no se pudo hacer por culpa del préstamo a Grecia constituyen un embuste aritmético y político de primer orden.


Un Gobierno como el de Rajoy, que más que a gobernar se dedica a destrozar las instituciones publicas que garantizan, mejor dicho, garantizaban, un mínimo de coherencia social, tiene por fuerza que estar integrado por personajes de talante cínico y atrabiliario.

Uno de ellos, un tal García Margallo -cuyos méritos para ostentar la cartera de Asuntos Exteriores vienen a ser similares a los que acredita un servidor para ser director de la NASA- ha dicho hace poco un disparate del siguiente tenor: "Si no hubiésemos prestado dinero a Grecia podríamos haber subido las prestaciones de desempleo en un 50% y las pensiones en un 38%". 

Según el tal Margallo, el país heleno recibió 32.744 millones de euros. Para empezar, esa cifra es falsa, como indica el eurodiputado Ernest Urtasun en Euroblog: España ha aportado al rescate griego 6.650 millones de un crédito bilateral a un tipo de interés del 5% (lo único desembolsado hasta ahora), con el que ganará dinero. Y ha aportado garantías a través del EFSF por valor de 18.150 millones, del que no se ha tenido que hacer de momento ni un solo pago.

Incluso bajo la dudosa hipótesis de que las cifras del tal Margallo fuesen ciertas, el resto de sus cuentas al relacionarlas con las pensiones no cuadran en absoluto. El presupuesto de España en pensiones para 2015 es de 131.658,93 millones de euros. Subirlas un 38% supondría un gasto adicional de 50.030 millones de euros. En cuanto al subsidio por desempleo, el presupuesto es de 25.300 millones de euros, que de incrementarse un 50% supondrían 12.650 millones más.

Es decir, en total el gasto adicional sería de casi 62.700 millones de euros, casi el doble de los 32.744 millones que, según Margallo, España ha prestado a Grecia. Además, hay que tener en cuenta que ese incremento sería anual, mientras que el préstamo a Grecia se ha efectuado a lo largo de cinco años.

Las cuentas del tal Margallo son un auténtico despropósito aritmético, lo cual significa que miente con el mayor de los descaros. Sobra aplicarle la cláusula
"o no sabe", piadosa salvaguarda dialéctica que no viene al caso dada la alta improbabilidad de que un miembro del gabinete ministerial no cuente entre sus bien pagados asesores con alguno que disponga de información elemental sobre las grandes cifras del Presupuesto.

Pero el embuste, más allá de la aritmética, entra de lleno en la rúbrica de la sinvergonzonería. Porque el Gobierno del que forma parte el tal Margallo no sólo no se ha planteado subidas tan generosas de las prestaciones de paro o de las pensiones como las que él alude, sino que ha tomado medidas encaminadas directamente a recortarlas. Del caso del subsidio por desempleo ya hemos hablado aquí. En cuanto a las pensiones de jubilación los hechos quedan reflejados en el Boletín Oficial del Estado. En concreto, en la Ley 23/2013, de 23 de diciembre, reguladora del Factor de Sostenibilidad y del Índice de Revalorización del Sistema de Pensiones de la Seguridad Social. Que desde la retórica de su Preámbulo ya declara sus intenciones:

La evolución que se está experimentando en España con una elevación prevista de la esperanza de vida y bajas tasas de natalidad son riesgos a los que se enfrenta nuestro sistema de pensiones. Además, concurre una circunstancia excepcional, en los próximos años, y es que accederá a la jubilación la generación denominada del «baby boom» con lo que eso supone de incidencia en el aumento en el número de pensiones durante un periodo dilatado de tiempo (2025-2060). A la desfavorable evolución demográfica se le une una intensa crisis económica que ha anticipado varios años la aparición de déficits en las cuentas de la Seguridad Social, lo que ha supuesto tensiones económicas añadidas en el corto plazo [...]. Todo esto hace necesario que, si se quiere mantener un sistema de pensiones público, de reparto y solidario, se incorporen medidas adicionales a las previstas en las leyes en vigor [...] y que se aceleren aquellas que ya habían sido introducidas en nuestra normativa de Seguridad Social, como es el caso del factor de sostenibilidad. 


O sea, que de subir pensiones nada de nada. Aquí llega el tío Mariano con las rebajas. En concreto, y respecto a la revalorización de las pensiones, el Artículo 48, dice: 

1. Las pensiones de la Seguridad Social en su modalidad contributiva, incluido el importe de la pensión mínima, serán incrementadas al comienzo de cada año en función del índice de revalorización previsto en la correspondiente Ley de Presupuestos Generales del Estado.

2. A tal efecto, el índice de revalorización de pensiones se determinará según la siguiente expresión matemática:


(*)
 

Críptico polinomio cuya finalidad queda clara en la letra dispositiva, que es rotunda en el propósito: En ningún caso el resultado obtenido podrá dar lugar a un incremento anual de las pensiones inferior al 0,25 por ciento ni superior a la variación porcentual del índice de precios de consumo en el periodo anual anterior a diciembre del año t, más 0,50 por ciento.

Corolario: el tal Margallo, amén de un gran bellaco, es un sinvergüenza de tomo y lomo. 

¿Saben lo que diría al respecto la Reina de Corazones del cuento de Lewis Carrol? Pues, eso.


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  (*)   Siendo:

            IR = Índice de revalorización de pensiones expresado en tanto por uno con cuatro decimales.
            t+1= Año para el que se calcula la revalorización.
           
ḡI,t+1 = Media móvil aritmética centrada en t+1, de once valores de la tasa de variación en tanto por uno de los ingresos del sistema de la Seguridad Social.
           
ḡp,t+1 = Media móvil aritmética centrada en t+1, de once valores de la tasa de variación en tanto por uno del número de pensiones contributivas del sistema de la Seguridad Social.
           
ḡs,t+1 = Media móvil aritmética centrada en t+1, de once valores del efecto sustitución expresado en tanto por uno. El efecto sustitución se define como la variación interanual de la pensión media del sistema en un año en ausencia de revalorización en dicho año.
            I*t+1 = Media móvil geométrica centrada en t+1 de once valores del importe de los ingresos del sistema de la Seguridad Social.
            G*t+1 = Media móvil geométrica centrada en t+1 de once valores del importe de los gastos del sistema de la Seguridad Social.
            a = Parámetro que tomará un valor situado entre 0,25 y 0,33. El valor del parámetro se revisará cada cinco años.








jueves, 5 de febrero de 2015

La mitad de los parados no tienen derecho a prestación por desempleo

La tasa de cobertura (el número de parados que tiene acceso a algún tipo de beneficio) se situó en el 57,6% a finales de 2014. Prácticamente, sólo una de cada dos personas en paro recibe alguna ayuda.

En el curso de una de esas conversaciones en las que los españoles acostumbramos a dictar las soluciones mágicas a los grandes problemas del país, uno de mis interlocutores dijo: "Lo que necesitamos es menos políticos, y que lleguen al gobierno auténticos gestores". Dando a entender con ello que los actuales gobernantes son unos ineptos.

Con el debido temor a las consecuencias que la ley mordaza acarrean si te declaran radical, he de decir que disiento radicalmente de esa opinión. Es decir, yo creo que los miembros del gabinete ministerial de Rajoy y resto de administraciones regidas por los populares son unos competentes gestores. La cuestión es que que no defienden la cosa pública, que es para lo que fueron elegidos, sino el interés privado de los grandes grupos económicos y financieros.  


Y ahí sí que han demostrado plena eficacia privatizando servicios esenciales y saneando los costes de aventuras empresariales fallidas, desde la banca y los consorcios de la energía hasta las autopistas en quiebra, con  el dinero público obtenido a partir de los salvajes recortes en los presupuestos de finalidad social.
 
De hecho, como señala Vicente Clavero en su artículo Los dueños del Ibex son un 67% más ricos desde que gobierna Rajoy:
"A las grandes fortunas españolas les está yendo muy bien con Mariano Rajoy, si nos atenemos a la evolución de sus inversiones en Bolsa. A finales de 2011, el valor de las participaciones que tenían en empresas del Ibex apenas superaba los 35.000 millones de euros. Hoy, ronda los 60.000 millones (diez billones de las antiguas pesetas), lo que supone una subida del 67% en menos de dos años y medio".

De la eficacia de los recortes sociales son elocuentes las cifras del gasto de los servicios públicos de empleo en prestaciones de desempleo. Que fue de 1.907,2 millones de euros en diciembre de 2014, un 16,9% menos que en igual mes de 2013. En el conjunto del año, el gasto fue de 24.569 millones, lo que supone un recorte de 5.235 millones respecto al año anterior.

En diciembre de 2013, había 2,74 millones de beneficiarios y un año después esa cifra bajó hasta los 2,41 millones, un descenso de 330.000 beneficiarios, que ha dejado la tasa de cobertura (el número de parados que tiene algún tipo de beneficio) en el 57,6% a finales de 2014. 


Esta disminución del gasto en desempleo no se debe en absoluto a que haya más gente colocada, como acaban de demostrar las últimas estadísticas del paro registrado. Este gasto sigue recortándose por el agotamiento del derecho a recibir prestaciones, tanto contributivas como no contributivas, de gran cantidad de personas en paro.

Y esto es un efecto sabido, buscado y perpretado deliberadamente por el Partido Popular. En noviembre de 2011, en una entrevista publicada en El País, antes de las elecciones, Mariano Rajoy declaraba literalmente:

P. Insisto: en el debate le dijo a Rubalcaba que las prestaciones por desempleo tampoco las iba a tocar.

R. Es que yo creo que las prestaciones por desempleo van a bajar, pero no porque la gente deje de cobrar el desempleo, sino porque va a haber menos personas con derecho a cobrar el desempleo.

P. ¿Pero la cuantía y la reglamentación actual se mantendrán?

R. Sí.

 

Otra de las mentiras de Rajoy, pues como los hechos han demostrado, las condiciones para acceder al derecho a la percepción del subsidio por desempleo se han endurecido considerablemente bajo su mandato.  

Hay muchas cosas que escapan a mi conocimiento. Entre ellas, que a estas alturas el PP todavía cuente con un 27% de intención de voto.          


jueves, 8 de enero de 2015

Je suis Charlie



Los atentados de París nos han recordado que el terror no tiene fronteras. Pero debemos prestar atención acerca de un hecho insoslayable: que son las poblaciones de países donde más arraigado está el Islam las que sufren los mayores ataques terroristas. Es el caso de las matanzas perpetradas en el norte de Nigeria por el grupo Boko Haram.
 

A raíz del brutal atentado sufrido por el semanario satírico francés Charlie Hebdo, que publicó varias caricaturas de Mahoma en 2006, surgieron protestas espontáneas de la población unida bajo el lema "Yo soy Charlie" reflejado en pancartas bajo las que más tarde desfilarían dirigentes de distintas procedencias, preferencias y raleas. Incluidos los que mantienen en sus países severas políticas represivas.

En esos momentos de fuerte carga emocional, la mayoría de los europeos aceptamos la versión de una agresión a la "tolerancia", los "valores occidentales" o la cacareada "libertad de expresión"; o la de una escalada de la "guerra santa" en nombre de Alá; o la de una acción estratégica de Al Qaeda para posicionar al islamismo. Sin embargo, son escasas las reflexiones sobre una realidad palpable: que los operativos de esos grupos terroristas no benefician en nada al Islam, al contrario, lo perjudican fomentando el desarrollo de grupos extremistas de sentido contrario agrupados bajo la bandera de la islamofobia.

Los ataques de París nos han recordado que el terror no tiene fronteras. Pero debemos prestar atención acerca de un hecho insoslayable: que son las poblaciones de países donde más arraigado está el Islam las que sufren los mayores ataques terroristas. Los provocados por Hezbolá, Boko Haram, Al Qaeda o el Estado Islámico se realizan contra los propios musulmanes.

Desde hace tiempo un grupo fundamentalista, tan sangriento en sus acciones como esperpéntico en sus proclamas, viene cometiendo tropelías en el norte de Nigeria con el propósito de establecer un estado islámico. Se trata de Boko Haram, nombre que significa "la educación occidental es pecado". Boko, versión pidging del inglés 'libro' como síntesis de toda la cultura occidental, de toda su educación, y el árabe haram, prohibido, vendría a ser, en opinión de Carlos Esteban "un trasunto salvaje y nada sutil de Fahrenheit 451. Representan el fanatismo religioso, la negación del saber, la violencia como 'ultima ratio', la sumisión absoluta de la mujer, el desprecio total por la vida de los ajenos a la tribu. Quemar chicos adolescentes, secuestrar niñas para venderlas o encerrarlas en un harén". 


Boko Haram no ha dudado en utilizar a una niña de 10 años como detonador de una bomba en un mercado, justo después de masacrar a unas 2.000 personas en el ataque a la localidad de Baga, en el noreste del país. Ese grupo no sólo atacó Baga en repetidas ocasiones sino también unas 15 localidades cercanas.
 
Hoy, Boko Haram controla un área similar al tamaño de Dinamarca en un país como Nigeria, atrapado en un conflicto brutal que está enfrentando a musulmanes y cristianos, y cuyo trasfondo incluye tensiones entre una élite corrupta enriquecida por el petróleo y la empobrecida población del norte, marginada y abandonada a su suerte. Más de 10.000 personas han sido asesinadas en 2014 y más de 1,6 millones de nigerianos han huido de sus hogares.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Viaje al Trou au Natron


Viajar durante días por las arenas del Sahara hasta llegar a las montañas del Tibesti, y una vez allí descender al espectacular cráter del Trou au Natron tal vez sea una extravagancia. Pero, tal y como está el panorama, hay cosas de peor gusto. Verbigracia, tragarse, aunque sea en reseña diferida, las declaraciones de ciertos gobernantes que suponen un verdadero insulto a la inteligencia.
 
"Lleva cuidado con lo que deseas porque podría acabar cumpliéndose", reza el proverbio. Uno tiene derecho a tener sueños, entre ellos el que albergaba en el fondo del alma viajera desde que, en la década de los 70's del pasado siglo y a bordo de un glorioso Cuatro latas, recorrí la pista transahariana argelina hasta Tamanrasset, en la región del Hoggar. Ruta compartida con un entrañable amigo de grato recuerdo que ya no está en este mundo. Entonces nació el deseo de volver al desierto para llegar al Tassili n'Adjer, continuar por la ruta balizada por la misión Berliet en el desierto del Níger hasta alcanzar Zouar, en el Tibesti chadiano. Con el paso de los años, circunstancias de distinta índole me obligaron a retrasar sine die ese viaje por una ruta que hoy resulta irrealizable dada la extrema conflictividad existente en el territorio sahariano. En muchas pistas, entre ellas la Seguedine-Zouar, existe un serio riesgo de pisar una mina de guerra. Así que, antes de que la edad me pasara la oportuna factura por fatiga de materiales, debía aprovechar la relativa estabilidad reinante en el momento en la República Democrática (¿?) del Chad para llegar, por una vía más corta, al Trou au Natron.

Pese a esas líneas formales marcadas en los mapas durante la época colonial, En África no hay fronteras, ni siquiera entre la vida y la muerte, como señaló Léopold Sédar Senghor, poeta y primer presidente de Senegal tras la descolonización. En esos inmensos arenales que aparentan desembocar en la nada se han librado guerras cuya huella se hace patente en la ruta jalonada de chatarra bélica. Peor aún, han dejado extensas zonas sembradas de minas explosivas por las que sería fatal aventurarse sin un buen guía conocedor del terreno.

En cuanto a la seguridad de la región, motivo por el que abandonaron algunos de los candidatos iniciales a realizar este viaje, no hay que menospreciar los riesgos potenciales de tener un mal encuentro en una zona tan conflictiva como la del Sahara/Sahel, donde se mueven con soltura e impunidad diversos grupos armados de contrabandistas, radicales islamistas y otras hierbas del lugar

De los 189 países analizados en el informe sobre desarrollo humano de la ONU, Chad se encuentra en el puesto 187, y desde hace años ocupa las listas de los países más pobres de todo el mundo. En contraste con la pobreza generalizada entre la mayoría de la población, el gobierno de Chad cuenta con un ejército muy potente, experimentado tanto en guerras internas como en las libradas contra Libia y Sudán, que no está por la labor de aguantar tonterías. La zona próxima a Nigeria, donde actúa Boko Haram, está controlada. Y en el norte, el gobierno ha encomendado la vigilancia a soldados nativos de la etnia tubu que conocen bien el terreno y, además, obtienen información a partir de sus parientes nómadas que se trasladan por la región. Esto se refuerza con la Operación Barkhane, un considerable despliegue militar del ejército francés con la misión de mantener su influencia en el territorio de su antigua colonia.

Finalmente, junto a mis amigos Elena López y Gustavo Cuevas, el plan consistió en montar una expedición ligera: dos vehículos 4X4 con sus correspondientes conductores y un guía todos ellos tubu, amén de un asistente cocinero de la etnia sara. Provistos de combustible, agua, alimentos y resto de impedimenta para vivir con autonomía sobre el terreno. Partiendo de Ndjamena, la capital de Chad, una carretera llega hasta Moussoro, donde se acaba el asfalto. A partir de ahí, la ruta enfila el curso del Bahr el Ghazal hasta que este se desvanece en la inmensidad de arena del erg Djourab. En definitiva, cinco días de navegación sahariana para llegar, vía Faya Largueau, a Zouar, cerca de la arbitraria línea fronteriza con Libia y Níger.

 
 
 
A partir de Zouar las arenas pierden protagonismo ante los tremendos pedregales por los que se abre paso la durísima pista de montaña, trazada por los militares franceses durante el período colonial, que se dirige hacia Bardai. La altitud se va elevando progresivamente hasta alcanzar una plataforma que ronda los 2.200 m de altitud. Es allí, aproximadamente a mitad de la ruta, donde se abre en plena meseta el abismal "agujero" del Natron. 

Visto desde el espacio el salino Trou au Natron, en blanco, contrasta con la enorme mancha en forma de calamar del Toussidé
Nos hallamos ante un monumental aparato geológico: el enorme cráter de un volcán apagado situado en lo más remoto del Sahara, al sur del Tarso Toussidé (3.265 m) en la cordillera volcánica del Tibesti. Su nombre afrancesado alude a las grandes y brillantes costras blancas de natrón, carbonato de sodio, que tapizan el fondo. De la espectacularidad del cráter dan idea sus dimensiones: seis kilómetros de diámetro y una profundidad de 950 m, albergando en su interior los conos de otros pequeños volcanes. 

El explorador alemán Gustav Nachtigal, primer europeo que visitó el Trou au Natron en 1869, escribió en su diario: "La vista fue increíble, tal como había supuesto que sería. Aturdido y asombrado, estaba parado al borde de un enorme cráter (...) antes de darme cuenta de que estaba sentado en el borde del abismo que se hundía en la maravilla soñadora". Nachtigal llegó al Tibesti en el curso de una misión al reino de Borno en nombre del rey Guillermo I de Prusia. En febrero de 1869, comenzó la travesía del Sahara con seis hombres y ocho camellos. Entre 1869 y1875 recorrió casi 10 000 kilómetros, viajando a zonas de África nunca antes visitadas por europeo alguno.
El Trou au Natron dibujado por Nachtigal
Aunque a uno no se le haya perdido nada en el cráter, resulta excitante descender hasta el fondo de este abismo que se hunde en esa maravila soñadora referida por Natchtigal. Sin ser técnicamente difícil, el descenso requiere estar habituado a desenvolverse en terrenos abruptos y no tener aversión al enorme vacío que se abre a nuestros pies. Sobre todo cuando nos aproximamos al borde para comenzar el descenso por el único punto en el que una sucesión de bloques descompuestos y viras en las verticales paredes posibilitan la existencia de algo parecido a un 'camino'. Requiere atención en algunos pasos sobre piedra suelta en los que "conviene no caerse", ya que un tropezón nos precipitaría fatalmente al abismo. Pasado este primer tramo delicado, la senda no ofrece dificultad.

Comienzo del descenso al Trou en el que hay algún pasaje delicado en el que 'conviene no caerse'.

Por esta ruta, acompañados por Hassan Oumar, nuestro guía tubu, descendimos hasta pisar las salinas planicies de natrón(*) que alfombran el suelo de este grandioso paraje del planeta. La sombra de alguna que otra acacia dispersa brinda algo de alivio frente a la intensa luz reflejada en el fondo de este mundo mineral. Poblado ocasionalmente por asnos salvajes y muflones, de los que vimos sus rastros. A mitad de la ruta hay un afloramiento de obsidiana.
Cornamenta de muflón llegando al fondo del Trou

Javier Nart, gran conocedor de Chad, en Viaje al desierto dice que "El Trou au Natron es, también, una trampa. Si bajar es un riesgo, subir en el mismo día una necesidad, ya que durante la noche las tórridas temperaturas pueden llegar en invierno a gélidas bajo cero. Al anochecer, la ascensión se hace imposible, es suicida intentar subir sin visibilidad por el estrecho camino. La alternativa es sencilla, morirte despeñado o morirte de frío".

Creo que Nart dramatiza un poco, aunque tiene razón en lo de que hay que salir con luz del agujero. Lo ideal sería bajar al cráter con equipo para vivaquear y así poder recorrerlo sin prisas, visitando sus fuentes de aguas salobres y subiendo al día siguiente. Pero cada cual tiene su agenda, y la nuestra exigió bajar en una jornada y sin dormirnos en los laureles, pues debíamos regresar remontando la pendiente para ganar la planicie antes de las cinco de la tarde, hora en que el sol comenzaba a declinar en estas fechas, próximas al solsticio de invierno.

Una actividad como esta puede que sea una extravagancia, pero uno lleva aprendida la lección de Ítaca: lo que importa no es tanto la meta sino que el viaje sea largo, por las experiencias que nos depara. El nuestro continuó hacia Bardai por un trayecto en el que, volviendo al relato de Nart: "Hablar de pista, de ruta, es una humorada. Hay que negociar literalmente cada trecho del camino, hay trepar derrapando las ruedas por pendientes inverosímiles. Hay que cabalgar a cinco kilómetros por hora de velocidad punta entre mesetas de grandes rocas que hacen gemir cada juntura del vehículo, que ponen a prueba la solidez de tornillos, barras, suspensión y cojinetes". No es extraño, pues, que se rompiera la ballesta de uno de nuestros vehículos. 

Desde Bardai, nuestro itinerario de vuelta por otra ruta más al este nos permitiió conocer el insólito paraje de los lagos de Ounianga, increíbles láminas de agua de color esmeralda que es lo último que uno esperaría encontrar en el desierto. Contemplar con emoción el mensaje de cientos de pinturas rupestres en las grutas camino de la región de Ennedi; escuchar, en el guelta de Archei, el concierto proporcionado por los rebaños de dromedarios bramando de placer al unísono mientras rellenan de agua sus grandes barrigas. 
Ounianga Kebir. El mayor de los lagos declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco
Guelta de Archei. Las caravanas, por riguroso turno, abrevan en el cauce, cuyos cocodrilos no suponen amenaza a los cuadrúpedos

En Chad, las caravanas son todavía hoy una forma de transporte habitual, ya que la adquisición de un 4x4 no está al alcance de cualquiera. Al parecer, hay jóvenes que consiguen comprarlo con el dinero obtenido alistándose como mercenarios en alguno de los numerosos conflictos declarados en los países limítrofes. Otros, según cuentan, buscando oro en el Tibesti. Tras largas décadas de guerras internas y externas, Chad ocupa el puesto 184 del total de 187 países incluidos en el Índice de Desarrollo Humano (IDH). 

Nadie espere encontrar alojamiento por el camino. Se pernocta en improvisado campamento junto al vehículo cuando cae la noche. Hay que ir provisto de la herramienta apropiada para efectuar sobre la marcha las reparaciones mecánicas que sean precisas. En nuestro caso, una avería en el diferencial de un vehículo y rotura de una hoja de ballesta, que fueron solucionados por nuestros competentes conductores. Hay que transportar asimismo el material de vivac, reservas de agua y el grueso de provisiones, aunque de cuando en cuando será posible abastecerse de pan en algún oasis y, si hay suerte, de hortalizas frescas. 

En cuanto a la carne se refiere, tarde o temprano se encuentra algún rebaño de cabras cuyo propietario no tendrá inconveniente en vendernos una res, que será sacrificada in situ e incorporada a nuestro menú. Espero que nadie me venga con melindres sobre este método alimentario, ya que los filetes comprados en asépticas bandejas en nuestros supermercados también proceden de reses sacrificadas. Eso sí, en mataderos situados a la suficiente distancia de nuestras mesas para que la visión de la muerte de otro ser vivo no nos incomode. Al menos, aquí cada cual asume su responsabilidad carnívora.


Ubi bene... Con Yousouf Tchoulmay y su padre. Un tubu que se precie nunca abandona su cuchillo. ¡Mejor hacer amigos!

Veintitantos días, 6.000 km, recorriendo esta remota región del Sahara proporcionan muchas vivencias, algunas dramáticas, de las que hablaremos otro día. Personalmente, el desierto es un territorio donde me siento bien. Ubi bene, ibi patria: allí donde me encuentro bien, allí está mi patria, dice otro viejo proverbio. Más allá de tal o cual bandera, anteayer en una cumbre pirenaica; ayer, vivaqueando à la belle étoile en el Djourab, bajo miríadas de luminarias celestes presididas por Orión, tales son las únicas patrias con las que me identifico.

Tanto la tontería como el provincianismo político se curan viajando. Sobre todo, cuando el viaje transcurre por estos inmensos territorios donde la gente sobrevive con lo imprescindible. El Trou au Natrón, esa singularidad geográfica que aporta un punto de ruptura con la idea tópica de lo que es un desierto, fue una escala en el viaje a Ítaca. Sin ella el camino no hubieras emprendido. Mas ninguna otra cosa puede darte. Aunque pobre la encuentres, no te engañará Ítaca. Rico en saber y vida, como has vuelto, comprendes ya qué significan las Itacas.

Πάντα στον νου σου νάχεις την Ιθάκη ...  
(Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca: llegar allí, he aquí tu destino).
Ιθάκη – Ítaca (Kostantino Kavafis, 1911)






Para quienes estamos habituados a viajar por autopistas y pedir la dimisión del ministro de turnoen caso de que una nevada cause problemas de tráfico, viajar por el desierto puede parecer una aventura. Pero escenas como las que aparecen en las imágenes constituyen la normalidad para las gentes de gran parte de África: Un camión averiado, cargado de mercancías y pasajeros, que espera durante horas, o días, que le llegue una pieza de repuesto. Vivac sobre la arena. Negociación de una cabra para la despensa. Sustitución de una hoja de ballesta. Recarga de combustible a partir de la propia reserva. [Es posible ver las fotos ampliadas pinchando sobre ellas]


Navegando en un mar de arena. Ítaca todavía queda muy lejana


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(*) Químicamente, el natrón es un carbonato de sodio natural, muy hidratado. Eflorece rápidamente cuando se expone al aire seco, transformándose en el monohidrato termonatrita (Na2CO3·H2O). La palabra proviene del término NTR del Antiguo Egipto, que significa "divino" o "puro", dando lugar a la palabra compuesta "sal divina". El principal lugar de extracción de esta sal era la zona de Uadi el Natrun, en Egipto. La palabra fue empleada en las lenguas semíticas: en acadio nit (i) ru, en arameo nithra). Posiblemente, a través de fenicio pasó al idioma griego como nitro, y al latín como nitrum. En árabe es natrón, palabra que se transmitió al idioma español. El término griego nitro y el latíno nitrum se utilizaron para el salitre y la sosa, que no fueron reconocidos como sustancias diferentes. El término latino natrium dio nombre al sodio, del que deriva su símbolo químico Na. El natrón fue empleado por los antiguos egipcios en el proceso de momificación. También se utilizaba en la fabricación de cerámica vítrea: fayenza; además, esta sal fue destinada para usos relacionados con la limpieza, tales como el aseo de las viviendas y la higiene del cuerpo. (Wikipedia)



martes, 25 de noviembre de 2014

La Renta de Ciudadanía como indemnización por el coste social de la crisis


A los costes sociales de la última crisis del capitalismo local, hay que añadir que la ciudadanía española, en tanto que contribuyente, lleva décadas pagando costes privados sobre los que no posee ni control ni beneficio: quiebras bancarias, bancarrotas de autopistas, cierres de centrales nucleares, sondeos fallidos de fracking... Es justo, pues, reclamar una contrapartida a este esfuerzo nacional. Esta indemnización social refuerza el argumento político y moral para reivindicar un Ingreso Ciudadano. Aunque Podemos renuncie a empoderar a la gente y se conforme ahora con algo tan viejuno como el humillante artefacto del ingreso de inserción.

El listado de ayudas, socorros y rescates al tinglado fnanciero y gran empresariado del país es demasiado extenso como para hacer inventario en esta página. A las ayudas registradas en el Boletín Oficial del Estado hay que añadir los casos de corrupción que afloran día a día, apestando el ambiente con su nauseabundo aroma. Cada una de esas corruptelas suponen un doble coste: lo que se embolsa el corrupto más lo que se lleva el corruptor en forma de adjudicaciones de contratos de la Administración.  

Un recentísimo ejemplo de ayuda pública con dinero del Estado es el acuerdo del Consejo de Ministros mediante el cual la empresa Enagás, participada por el Estado y con varios ex dirigentes del PP en su consejo de administración, deberá indemnizar con 1.350 millones de euros a la compañía Escal UGS, participada en un 67 por ciento por ACS, la constructora que preside el mandatario del Real Madrid, Florentino Pérez. 

Esta compañía ha recibido ya esa astronómica indemnización por el fracaso de la planta de almacenamiento de gas Castor cuya operación empezó a causar terremotos en las costas de Tarragona y Castellón debido a las deficiencias de ingeniería y construcción de la obra. Esta astronómica cantidad se irá repercutiendo en la tarifa del gas de los consumidores durante los próximos 30 años. Todo un canto al revés al tan cacareado riesgo empresarial que glorifica la iniciativa privada.

Esta última 'estafa legal' —estafa política y moral legalmente instrumentada— del Gobierno coincide en el tiempo con la intensificación del debate sobre la oportunidad de instaurar una Renta Básica de Ciudadanía (RBC). Debate incentivado en la opinión pública por Podemos, el recién nacido partido político cuyos líderes han agitado la bandera del ingreso ciudadano como forma de ganar popularidad en la opinión pública. Vean si no, este vídeo en el que Pablo Iglesias junior explica, con aparente convicción, principios idénticos a los que llevamos defendiendo desde hace muchos años desde el Observatorio de Attac y la Red de Renta Básica.

El renuncio de Iglesias según Peridis en El País.
No obstante, Podemos acaba de descartar la Renta Básica de su programa de gobierno. Lo cual era previsible tras encomendar la redacción del mismo a los economistas Viçens Navarro y Juan Torres, ambos manifiestamente opuestos al ingreso universal. En su lugar, proponen algo tan viejuno como ¡una renta de inserción! para quienes no tengan trabajo. Lo que implica, a la postre, situar al desempleado bajo la eterna sospecha de holgazanería y convertirlo en víctima propicia para ese afán de vigilar y castigar al que tan aficionada es la derecha pura y dura. 

Aparte de las habituales truculencias con que los voceros del Orden Establecido denostan la RBC, no faltan en este debate quienes opinan que el ingreso garantizado sólo serviría para apuntalar el capitalismo impidiendo avanzar hacia el socialismo. Opinión muy respetable que se derrumba ante un pequeño detalle: ahora mismo, el socialismo ni está ni se le espera. 

No sólo no estamos en vías de construcción de una sociedad organizada de acuerdo a un modelo de socialismo. Antes bien, huelga recordar que nos hallamos bajo el aplastante dominio de un capitalismo sin trabas. Sin que haya una fuerza de izquierda capaz de hacerle contrapeso. Ni siquiera como la encarnada en su día por la socialdemocracia coherente con el Estado del Bienestar, a la que Podemos declara imitar.


Más allá de los apriorismos ideológicos, la realidad es que vivimos en una sociedad con una elevadísima tasa de desempleo y, lo que es todavía mucho peor, con una gran masa de trabajadores pobres. Es decir, un precariado sometido al más absoluto dominio por parte de los empleadores. 


Al creciente sector de ciudadanos que se encuentran sometidos a las servidumbres del desempleo, la precariedad y la pobreza le importan poco las especulaciones de salón sobre si la implantación de la RBC desembocaría en el fortalecimiento aún más de un capitalismo desenfrenado. Y yo, que vengo de ese mundo, lo que sé es que, aquí y ahora, con una RBC cuya cuantía fuera de un céntimo por encima del umbral de pobreza, dejaría de haber pobres y working poors en nuestra sociedad. Y, por tanto, aumentaría la libertad real de las personas, o sea, de su derecho a decidir. Expresión que está de moda hoy referida a una abstracción nacionalista, no al derecho universal de las personas de carne y hueso a decidir qué hacer hoy, mañana, pasado, con su vida

¿Por qué una renta de ciudadanía no ha de significar progreso? ¿Acaso reivindicar un ingreso mínimo es tan diferente de exigir servicios de Salud y Educación públicos? Hablamos, claro está, de una renta de ciudadanía, no de esa humillante renta de inserción ante la cual se ha rendido las propuestas de Podemos. Una renta de inserción condicionada es un factor de servidumbre, un artefacto de dominación sobre las personas. Un ciudadano de pleno derecho es parte integrante de la comunidad política en la que vive y por tanto, no necesita ser insertado en lugar alguno. Es el Sistema el que ha fallado y es, pues, al Sistema, a quien corresponde indemnizar al ciudadano a cuenta de los daños causados por la avería.  

Frente a inserción, insurgencia. A la ciudadanía perjudicada y no indemnizada le asiste el legítimo derecho a la rebelión. 

En su Preámbulo, la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la Asamblea General de las Naciones Unidas (1948) considera esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho "a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la Rebelión contra la tiranía y la opresión". Lo que en buena lógica significa que la rebeldía es legítima si el Estado que la haya suscrito no cumple las garantías especificadas en la Carta.



miércoles, 5 de noviembre de 2014

Si los empresarios tienen un plan para crear empleo ¿cómo es que no lo han aplicado ya?

En octubre, el paro creció en 79.154 personas respecto a septiembre. En total, hay 4.526.804 personas inscritas en las oficinas de desempleo. Cifra que supera la que Mariano Rajoy encontró al llegar al Gobierno. Y a todo esto, la gran patronal del Ibex dice ahora que tiene un plan para crear 2, 3 millones de empleos. Si esto es posible ¿por qué no lo han puesto en práctica? Al fin y al cabo, ellos son los creadores de empleo según la doctrina neoliberal

El cinismo de las élites, ya sean políticas o empresariales, no parece tener límite. La gran patronal, tanto la de los empresarios corruptos incrustados en la dirección de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), como la que para obtener beneficios le basta ser monopolística y explotadora de recursos materiales y humanos, defiende por principio que el Estado no debe inmiscuirse en sus asuntos. Salvo, eso sí, en lo que respecta a los métodos represivos sobre el trabajador: leyes precarizadoras del contrato laboral y acción policial en caso de protesta.



George Grosz: Los pilares de la sociedad, 1926
Esa patronal paga sueldos suculentos a los teóricos de sus laboratorios de ideas y a muchos columnistas de la prensa salmón para que difundan una de las ideas fuerza del neoliberalismo: "el Estado debe abstenerse de toda acción política de fomento del empleo, porque el empleo lo creamos nosotros, los empresarios". 

Uno de esos laboratorios de ideas o think tank es el Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC), sostenido por las 18 mayores empresas españolas. Entre sus ideólogos se encuentran los máximos responsables de Telefónica, El Corte Inglés, Mango, Grupo Barceló, Banco Santander, Repsol, Acciona, La Caixa, BBVA, Inditex, Grupo Planeta, MAPFRE, ACS, Ferrovial, Havas Media Group, Mercadona e Iberdrola y el Instituto de la Empresa Familiar. Entidad esta última que acaba de celebrar su XVII Congreso Nacional de la Empresa Familiar en Alicante, bajo los auspicios de notables autoridades, como el Rey, el presidente del Gobierno y Sonia Castedo, la doblemente imputada alcaldesa de la ciudad mediterránea.

Esta distinguida grey se descuelga ahora con el feliz anuncio de que tienen un plan a través del cual sería posible crear empleo. Así lo afirma en su informe 'España 2018', un plan de choque con medidas de carácter económico e institucional que permita la creación de 2,3 millones de empleos hasta 2018, y la reducción de la tasa de paro por debajo incluso del 11%.

Y la pregunta que haría el observador socrático es: si ese plan es posible, y si los empresarios son, según la doctrina imperante, los creadores de empleo ¿por qué no lo han puesto ya en práctica? ¿Por qué no han hecho ya uso de su prerrogativa doctrinal y contratado, a través de sus empresas, a esos dos millones largos de personas. Porque no sólo no lo han hecho, sino que ahora vuelven la mirada hacia el tan criticado Estado pretendiendo situar la pelota sobre su tejado.
 

Entre otras medidas, le piden al Gobierno que combata con denuedo y eficacia la economía sumergida. No, no hablan de las cuentas que muchos empresarios tienen en paraísos fiscales, sino de los parados sospechosos de trabajar en la economía negra. Para ello, el CEC pide que se aumente el número de inspectores laborales, se incentive fiscalmente la transición hacia contratos formales, y se cambien las actitudes frente al fraude. Los empresarios sostienen que con estas propuestas se pueden aflorar 827.000 empleos sumergidos hasta 2018, lo que redundaría en una recaudación fiscal adicional cercana al 1% del PIB.

Según las pesquisas del CEC, 307.000 trabajadores cobran el desempleo aunque trabajan en negro y otros 275.000 empleos sumergidos corresponden a la inmigración ilegal. Estas cifras sitúan a España con tasas de empleo irregular que duplican las de países como Alemania, Francia y Holanda.

Y es aquí de nuevo cuando
el observador se queda atónito: si estos dirigentes del CEC son capaces de identificar el número de empleos sumergidos es porque conocen a los empleadores que fomentan este tipo de prácticas. Luego son los empresarios los que deberían empezar por limpiar sus casas  y regularizar los contratos de estos empleados ocultos. Porque el primer interesado en huir de las trampas del desempleo y disponer de un contrato de trabajo "en blanco" es el propio trabajador. Que vería así reconocidos, entre otros, sus derechos de jornada, vacaciones remuneradas, indemnización en caso de despido y, por supuesto, su cotización a la Seguridad Social generadora, a futuro, del salario diferido de jubilación. 

Y sigo insistiendo en que los consumidores deberíamos declarar un boicot a las empresas de CEOE por su continua labor de zapa de los cimientos del tejido social, propugnando continuos recortes de nuestros salarios y condiciones laborales. Así como a las multinacionales como Pepsi, Ikea, Burberry, Amazon, British American Tobacco o McGraw-Hill, que desvían beneficios a Luxemburgo para no tributar en España



jueves, 9 de octubre de 2014

¿Alguien se acuerda de las pensiones mínimas?

El Gobierno acaba de anunciar que las pensiones serán actualizadas con un 0,25% de incremento. Si la cantidad efectiva de tal revisión resulta ridícula, en el caso de las pensiones mínimas, un euro y medio al mes supone una verdadera afrenta a la dignidad de las personas. ¿Se ha levantado alguna voz institucional, política o sindical protestando con firmeza por esta injusticia?

Hasta la llegada a la Moncloa de Mariano Rajoy y su banda de depredadores de los derechos sociales, los gobiernos posteriores a los Pactos de la Moncloa, además de cumplir con el precepto de revisar la cuantía de las pensiones conforme a la inflación, han tenido algún detalle hacia los jubilados con retribuciones más bajas. Aplicando a éstas algún incremento adicional, por lo general, bastante cicatero, a veces de solo algunas décimas de punto.

En honor a la verdad, hay que reconocer que fue José Luis Rodríguez Zapatero quien prometió, y llevó a cabo, una notable revisión de las pensiones mínimas. A lo largo de los cuatro años de su primer mandato, experimentaron una subida del 30% aproximadamente. Esta voluntad se quebró durante su segundo y desastroso mandato, cuando los poderes fácticos de la Unión Europea le obligaron a introducir graves restricciones en la protección social. Entonces, Zapatero perdió la oportunidad de despedirse del gobierno con un gesto de altura social, situando la cuantía de las pensiones mínimas en niveles acordes con el derecho a vivir con dignidad. 

Ahora, el Gobierno de ese Rajoy que prometió "si hay algo que no tocaré serán las pensiones", en aplicación de su restrictiva reforma del sistema nacional de pensiones anuncia que las mismas serán actualizadas con un 0,25% de incremento. Si la cantidad efectiva de tal revisión resulta ridícula, en el caso de las mínimas, un euro al mes supone una verdadera afrenta a la dignidad de las personas.

Ya he comentado alguna vez en este cuaderno ese aforismo económico que sostiene que un euro en el bolsillo de un rico compra menos que un euro en el bolsillo de un pobre. O viceversa. En efecto, la utilidad marginal crece más rápidamente en el caso del individuo pobre, para el que una unidad monetaria adicional en sus ingresos significa mucho más de lo que supone para un rico. Para una persona rica, un euro añadido apenas aumenta su poder adquisitivo. Sin embargo, para una persona en situación de necesidad, ese mismo euro significa poder comprar una barra de pan o una botella de leche.

Ahora bien, un euro al mes, es decir, una barra de pan al mes, no cumplen el mandato de la Constitución Española:


    Los poderes públicos garantizarán, mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad. Asimismo, y con independencia de las obligaciones familiares, promoverán su bienestar mediante un sistema de servicios sociales que atenderán sus problemas específicos de salud, vivienda, cultura y ocio. (Art. 50)

Garantizar la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad exige situar la cuantía de las pensiones mínimas contributivas, de jubilación o viudedad, bastante por encima de la franja de 600 € en que se encuentran ahora. Eso exigiría una actualización de, al menos, 30 € al mes. O sea, un euro al día. Esto no es pedir el oro y el moro: con un incremento de esta índole harían faltan diez años para que alcanzasen la cuantía de 900 €. Y en diez años, a una persona mayor le puede suceder cualquier cosa, incluida la baja definitiva en el censo poblacional. Máxime cuando la calidad de la asistencia sanitaria en España se deteriora a marchas forzadas por la negligente acción gubernamental.

¿Quienes son los que deciden la precariedad ajena? Desde luego, en los confortables sillones del Consejo Definidor de las Necesidades de la Gente no se ha invitado a sentarse a las personas más desfavorecidas. Y éstas han de resignarse a ver cómo la cobertura de las necesidades mínimas para llevar una vida digna son definidas por otros. Y ya existen suficientes pruebas del riesgo social que supone dejar que sean los ricos —o sus  administradores y delegados— los que se encarguen de evaluar las necesidades ajenas. Pues es propio de la condición humana utilizar distinta vara de medir las necesidades según se trate de las propias o de las del prójimo.

Coincidiendo con el momento en que el Gobierno anuncia esta miserable propuesta de revisión de las pensiones, surge el escándalo de las tarjetas negras de los consejeros de Cajamadrid. Como explica Xavier Vidal-Folch, en El País: "El culebrón de las tarjetas negras de Caja Madrid/Bankia ha desmochado tres mitos. Uno de ellos, el del Gobierno plutocrático, según el cual es mejor que gobiernen los ricos porque no necesitan corromperse, por el principio de la autolimitación de la aspiración al lucro".  Ni Miguel Blesa, ni Rodrigo Rato, que se autoadjudicaron salarios astronómicos como presidentes de la entidad, evitaron la tentación de pagar sus carísismos caprichos con cargo a la cuenta de gastos de la empresa que arruinaron y que ha sido preciso rescatar con el dinero de todos los españoles. [Ver aquí detalle completo de los gastos de Rato]. Añádanse las trapisondas del expresidente de la CEOE y hoy convicto presidiario Gerardo Díaz Ferrán.
    

Otro mito caído es el de la coherencia de esos neoliberales e implacables polemistas, como Alberto Recarte (Libertad Digital) o Juan Iranzo, miembro del Consejo Económico y Social, que tanto han pontificado contra el sector público y predicado recortes y austericidios. Mezclados con esta pandilla de indeseables felices portadores de tarjetas black se hallaban algunos sindicalistas. Es el caso del secretario general de UGT-Madrid, José Ricardo Martínez, que sólo en un mes gastó 12.000 euros en grandes almacenes; la de Rodolfo Benito, responsable de la Secretaría de Estudios de CC OO: Por su parte, Francisco Baquero, otro consejero por CC OO, destinó la mayor parte de los 266.400 euros a mobiliario del hogar, electrodomésticos y restaurantes de lujo. Mientras tanto, toda Asturias se pregunta por el origen de los 1,4 millones de euros que José Ángel Fernández Villa, líder del sindicato minero SOMA-UGT afloró tras la amnistía fiscal.
 
Evidentemente, estos sindicalistas estaban muy ocupados en gozar de sus dispendios como para preocuparse de la sencilla gente de a pie. Cuando alguien se acostumbra a vivir con la opulencia permitida por una tarjeta de ese tipo, se introduce en un mundo que no tiene nada que ver con el de la escasez en que viven los jubilados más humildes. Como el de la viuda que sobrevive a duras penas con una pensión de 8.860 euros anuales.


El Gobierno vuelve a aplazar la mejora de las pensiones de viudedad para mayores de 65 años

El proyecto de ley de los Presupuestos Generales del Estado para 2015 recoge en su disposición adicional vigésimo séptima "el aplazamiento de la aplicación" de la reforma de la pensión de viudedad que aprobó en 2011 el Gobierno de Rodríguez Zapatero y que beneficiaba a los pensionistas mayores de 65 años.

"Se aplaza la aplicación de los establecido en la disposición adicional trigésima de la Ley 27/2011 de 1 de agosto sobre actualización, adecuación y modernización del sistema de Seguridad Social", señala el proyecto de ley de Presupuestos para 2015

La reforma prevista en 2011 señalaba que la cuantía de la pensión de viudedad para pensionistas de 65 años o más se calcularía aplicando un porcentaje del 60% sobre la base reguladora, frente al 52% que recoge actualmente la ley con carácter general (70% bajo determinadas condiciones de cargas familiares). La reforma planteaba aumentar "progresivamente" y de forma "homogénea" la base de cálculo "en un plazo de ocho años" a partir del 1 de enero de 2012. Sin embargo, tras la llegada del PP al Gobierno, la citada reforma se ha ido aplazando sucesivamente.

Esa medida se incluyó en la Ley de Reforma de las Pensiones de 2011 tras un acuerdo alcanzado por el PSOE y CiU como una de las recomendaciones del Pacto de Toledo.